Aunque conocer una sola ciudad de Brasil no es conocer enteramente lo magnífico que puede ser el resto del país, San Pablo es una ciudad enorme, sus calles a diferencia de las Bogotá son complejas en su distribución, no es posible pensar en desplazarse como se desplaza uno en nuestra capital, más aún su transporte público es muchísimo más organizado, la existencia de un tres sistemas masivos de transporte han resuelto bastante el asunto de la movilidad, aunque siguen habiendo atascamientos y embotellamientos. La distribución de las viviendas por clases sociales no es tan marcada como en Bogotá; San Pablo es mixturada, se encuentran casas de clase media, casas menos agradables en su presencia y condominios muy lujosos seguidos en la misma cuadra.


Mas sin embargo los habitantes de San Pablo provienen de todas las regiones de Brasil, tal vez más que en Río de Janeiro, la antigua capital, eso hace que vivir en ella sea un poco más parecido a vivir en la ciudad de Bogotá, posee parques muy hermosos y museos impresionantes, también tiene cosas desagradables: el centro de la ciudad se parece mucho al centro de la capital colombiana, no es conveniente pasar en horas de la noche, San Pablo tiene su Cracolandia y Bogotá la Ele (y antes el cartucho), y como en todos los países en vías de desarrollo, barrios definitivamente pobres. La Favela no es exclusiva de Río de Janeiro, solo que las de allá son las mas conocidas y es el nombre que se le da comúnmente en todo Brasil, como en nuestro país son conocidas las invasiones.

Viendo a San Pablo pensé que Bogotá puede mejorar mucho, nuestra capital no es una mala ciudad en lugares tanto ricos, de clase media o pobres, más sin embargo los avances que se han logrado hasta ahora han sido producto de una puja política que ha sido difícil de manejar, pero que ha logrado grandes victorias, como por ejemplo ser la ciudad del voto de opinión, Bogotá decide por Colombia en un gran porcentaje, por ejemplo el PDA (antes PDI) ayudó a consolidar el proyecto de una izquierda diferente a la armada, identificada con la paz – aunque hoy existan algunos personajes como el Senador Dussán para no mencionar otros que dejan dudas – Bogotá en su momento le apostó a ese proyecto, hoy el PDA tiene otros problemas que no son objeto de este artículo; ni se trata de desprestigiar a un partido que le dio un voto de confianza, a que otra izquierda sea posible.

Cultura Ciudadana, un proyecto de sociedad capaz de autogobernarse es algo que está grabado en las mentes de los bogotanos y las bogotanas; Transmilenio es un medio de transporte rápido (no cómodo en horas pico) que generan identidad a la ciudad, así como en San Pablo los es el Metro, El sistema de trolebús, y el viario. Los colegios públicos nuevos de Bogotá reflejaron en las pruebas Icfes una mejoría en la calidad de la educación (como sería esto más un buen ingreso salarial para los padres de familia que llevan a sus hijos a estas instituciones?), y así otras cosas.

Pero adicional a esto existen otras cosas que son muy interesantes que hay en San Pablo que generan una identidad del Paulistano, que no me voy a detener a contar con detalle ya que sería muy extenso, lo que cabe resaltar acá es que más allá de las obras públicas, son los proyectos políticos concretos, las políticas públicas claras y los objetivos bien enfocados mejoran sensiblemente la calidad de vida en una ciudad y generan identidad con la ciudad, y así ha sucedido en San Pablo, e igualmente ha sido en Bogotá.

El hecho de que pareciera que hoy Bogotá está en una situación de incertidumbre, por un lado un gobierno distrital que ha sido desacreditado sea por su propia forma de organizar y tomar las decisiones, o sea por la forma en que los medios se dedican a desacreditarlo cada vez que pueden, o por que sencillamente la alcaldía no quedó en manos de la derecha a pesar de los esfuerzos realizados por el mismo gobierno nacional para que así fuera, es eso precisamente lo que diferencia a Bogotá y que no debe perderse: la capacidad de independencia, por eso Bogotá esta todavía a tiempo de retomar el camino, y por eso debe hacerse un esfuerzo denodado para que lo que se ha logrado en nuestra querida capital no se desvanezca en medio de la tozudez reeleccionista de un gobierno nacional cuyo único avance ha sido el cambiar las reglas y las normas para que a su acomodo se siga manteniendo el poder capatacezco para manejar la finquita y que en los últimos años se ha instaurado en Colombia.

Bogotá debe mantener esa capacidad de opinar, no para el estado de opinión que se inventaron como excusa para no dejar opinar y decidir a los que queremos que cambie el país para el bien de todos los ciudadanos, Bogotá es el ejemplo.

Adicional

Recientemente el alcalde nombró un nuevo secretario de educación; bien por la comunidad invidente que demuestra capacidad de trabajo a pesar de la limitación visual, mal por el Alcalde al demostrar que no tiene la confianza suficiente en los soachunos que se han capacitado y estudiado con mucho esfuerzo, pudiendo desempeñar papeles importantes en el municipio y hoy la administración los tiene olvidados.