En los años 60, el caracol gigante africano fue introducido en Suramérica como un recurso alimenticio para consumo humano. Pasaron los años, y con la llegada del nuevo milenio este molusco se convirtió en una plaga que afectó plantas, hortalizas y frutos.


Además, causó desplazamiento de las poblaciones nativas de caracoles y otras especies. Por ser portador de nemátodos ha causado enfermedades en el sistema nervioso central de animales silvestres y seres humanos.

Según datos nacionales, a la fecha seis departamentos del sur y oriente del país, que limitan con Bogotá, cuentan con presencia de este molusco. En abril de este año, se decomisaron 950 caracoles en el aeropuerto ElDorado, que venían desde Ecuador.

A raíz de estos antecedentes y de su grado de peligrosidad, el Ministerio de Ambiente declaró a este caracol como una especie invasora (Resoluciones 848 de 2008 y 654 de 2011), y le ordenó a las autoridades ambientales a desarrollar todas estrategias necesarias para su control.

Así, la Secretaría de Ambiente decidió realizar el “Foro estrategias para el control del caracol gigante africano en el Distrito Capital”, en donde entidades del orden nacional y distrital conocieron el plan de acción creado por la SDA.

Al evento, realizado este viernes 18 de noviembre, asistieron más de 80 instituciones de todo el país, como los Ministerios de Ambiente y Agricultura, las Secretarías de Salud y Educación, la Sijín, la Terminal de Transportes y la Policía Nacional.

Bogotá se blindará contra el caracol africano

La autoridad ambiental del Distrito aborda el tema del caracol gigante africano en tres partes: preventivo, de control y técnico.

Para controlar el ingreso del caracol a la ciudad, la SDA fortalecerá los puntos de acceso y rondas de identificación en las oficinas enlace del Aeropuerto El Dorado y las terminales de transporte de El Salitre y Sur.

Con la Policía Ecológica y Ambiental se harán operativos principalmente en los sitios donde pueda ser comercializado.

En cuanto al aspecto preventivo la SDA involucrará a la comunidad y las autoridades competentes para que reconozcan la gravedad de la amenaza.

Por tal razón se realizarán capacitaciones y talleres y se elaborará material impreso y audiovisual para divulgar el peligro que representa.

Finalmente, en gestión técnica, se recolectará información detallada sobre la especie, se establecerán los métodos de sacrificio y la disposición final de los animales y se desarrollarán trabajos sobre las zonas potenciales de residencia.

Según Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario Distrital de Ambiente, periódicamente se realizarán reuniones para evaluar el avance y los resultados del plan de acción. “Así se podrán introducir ajustes a las líneas de acción o crear nuevas propuestas que nos permitan controlar esta especie invasora”.