A pesar de que Colombia tan sólo es responsable del 0,02 por ciento de las emisiones de gases efecto invernadero en el planeta, no quiere decir que no esté en la obligación de adelantar acciones que ayuden a mitigar el calentamiento global.


Fue así como desde 2008 Bogotá empezó a trabajar en la creación de una línea base de las emisiones que propician o aportan al cambio climático, que dio como resultado el primer Inventario de Emisiones de Gases Efecto Invernadero. La Secretaría de Ambiente optó por utilizar las guías metodológicas del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC).

La SDA midió las emisiones de estos gases en cuatro grandes módulos: energía; procesos industriales y uso de productos; agricultura, silvicultura y otros usos del suelo; y residuos. El resultado, 13.498.244 toneladas de CO2 emitidos al año por la capital del país, por debajo de otras ciudades latinoamericanas como México D.F. (62 millones), Buenos Aires (23 millones) y Santiago de Chile (23 millones); la capital superó a Lima y Quito, que aportan 2,5 y 2,6 millones de toneladas respectivamente.

Según el inventario, el módulo de energía, que agrupa sectores como transporte terrestre y aéreo, hierro, productos químicos, maquinaria, minería, madera, construcción, comercial y residencial, es el mayor protagonista de las emisiones bogotanas, con el 59 por ciento (8.032.196 toneladas).

Dentro de este módulo los que más aportan son el transporte terrestre (4,8 millones), el comercio (1,2 millones) y el residencial (541 mil). Kennedy, Suba, Barrios Unidos, Puente Aranda y Usaquén son los sitios con mayores aportes en este módulo.

El segundo puesto en el inventario lo ocupa el módulo de residuos, con 2.968.592, de los cuales 2,93 millones son causados por sitios de eliminación de desechos y el restante en tratamientos y eliminación de aguas residuales industriales.

La agricultura, silvicultura y otros usos del suelo aportan 2.492.347 toneladas. En este modulo se encuentran sectores como tierras forestales y de cultivo, pastizales, humedales, fermentación entérica y gestión del estiércol, ubicados principalmente en las localidades de Suba y Usaquén y Chapinero.

Finalmente, los procesos industriales como producción de vidrio, uso de lubricantes y la industria de alimentación y bebidas, son los responsables de 5.108 toneladas de CO2. Las localidades con mayor presencia de esta actividad son Puente Aranda, Fontibón y Tunjuelito.

“Tal vez las emisiones de estos gases en la ciudad no sean tan representativas respecto a las de otras ciudades a nivel mundial o incluso a nivel regional, pero esa es justamente una particularidad de este fenómeno de origen principalmente antrópico. No importa donde se generen tales emisiones, todas van al mismo lugar, a la atmósfera, a donde se desarrolla la vida de todos los seres de este planeta y en la que está aumentando la temperatura promedio con sus respectivas consecuencias”, apuntó Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario Distrital de Ambiente.

Acciones bogotanas en cambio climático

El 23 de junio de 2008, por iniciativa del Gobierno Distrital, Bogotá firmó el ‘Manifiesto Frente al Cambio Climático’, en compañía de entidades distritales y numerosas organizaciones privadas y de la sociedad civil. El compromiso fue emprender acciones que disminuyan las emisiones de Gases Efecto Invernadero.

Como resultado de este trabajo, hoy en día el Distrito cuenta con un completo Inventario de Gases Efecto Invernadero y la adopción y puesta en marcha del Plan Decenal de Descontaminación Atmosférica, cuyo objetivo esencial consiste en lograr, en la totalidad de la zona urbana, el cumplimiento de la norma nacional de calidad del aire.

Con la implementación de este Plan se dejarán de emitir, en términos de emisiones acumuladas para el periodo 2010-2020, 45 por ciento del material particulado (polvo, hollín y humo), 19 por ciento en óxidos de nitrógeno, 8 por ciento en monóxido de carbono, 11 por ciento en carbono orgánico total y 26 por ciento en dióxido de carbono.

Consumo responsable, la mejor opción

Para evitar que la situación empeore, las respuestas están en el diario vivir y en acciones rutinarias. La SDA recomienda optar por el transporte masivo, montar bicicleta, caminar, ejercitarse y si es necesario compartir el vehículo con otras personas.

En cuanto a los residuos se debe separar lo que se genera en cada hogar, evitando así que lleguen más toneladas al relleno sanitario y se generará una mejor economía al utilizar materiales reutilizados, reciclados y comportados. Del mismo modo, se recomienda el uso racional del agua, ya que será menor la cantidad que deba ser llevada a procesos de tratamiento que también generan emisiones.

El uso de la electricidad debe limitarse en lo posible a lo estrictamente necesario, esto mediante el uso de artefactos eficientes (como bombillas de bajo consumo) y apagando o utilizando inteligentemente los electrodomésticos. Así será menor el impacto negativo al ambiente por la generación, distribución y uso de este tipo de energía.