Luego de más de dos décadas de estar cerrada, la Casona anexa a la catarata, conocida tradicionalmente como Hotel del Salto, se abre de nuevo al público el 23 de agosto con la exposición “Cavernas”.


La Fundación Granja Ecológica el Porvenir, organización sin ánimo de lucro, trabaja desde hace más de quince años en la recuperación del patrimonio ambiental, cultural e histórico de la región del Salto del Tequendama y promueve esta iniciativa junto con el Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UN.

A cinco kilómetros de Bogotá, el Salto de Tequendama es uno de los patrimonios ambientales más importantes de la región y del país. Fue un lugar sagrado para los muiscas y un territorio de visita obligada para la sociedad capitalina de los años veinte, además de esperanza ecológica del siglo XXI.

Según María Victoria Blanco, directora ejecutiva de la Fundación: “se ha determinado impulsar la recuperación del río Bogotá, y este es un proceso en el que se ha vinculado la UN junto con el ICN desde hace cerca de cuatro años. Gracias a este ha adelantado los inventarios de flora y fauna y demostrado que la ribera del río está más viva que nunca”.

Desde hace trece años, la Fundación se ha empeñado en las tareas de recuperar las áreas naturales que circundan al Salto y de restaurar la Casona, que fue construida en 1923 e inaugurada en 1927 y es un símbolo del Salto del Tequendama.

La muestra “Cavernas”, cuyo proyecto museográfico estuvo a cargo de la Dirección de Museos y Patrimonio Cultural de la UN, abrirá sus puertas en el antiguo salón principal del Hotel El Refugio del Salto, hoy Casa Museo Salto de Tequendama Biodiversidad y Cultura.

El lugar está siendo adecuado como el gran Salón de la Biodiversidad, para que los visitantes puedan tener un amplio conocimiento de las especies de la región, que fueron inspiración de cronistas y botánicos.

“Cavernas, ecosistemas del mundo subterráneo”, ilustrará a los visitantes acerca de los diferentes ecosistemas subterráneos que han sido explorados en Colombia a través de los años por su gran variedad geológica. También exhibirá, a través de fotografías y especímenes de colección, la fauna, los sistemas cársticos y las formaciones rocosas propias de los sistemas subterráneos.

De esta forma y después de muchos años de espera, la Casona cobra vida, abre sus puertas a propios y extranjeros y busca sensibilizar acerca de la importancia de la producción sostenible, la conservación de los bosques de niebla y, por supuesto, de la recuperación del Salto del Tequendama como patrimonio ambiental de nuestro país.

Fuente: Unimedios