La Fundación de Jesús en Villeta, Cundinamarca, fue cerrada de inmediato y los 7 menores que estaban allí quedaron bajo la custodia del ICBF.

La Defensoría del Pueblo regional Cundinamarca, el ICBF y la Policía, realizaron la inspección a la Fundación de Jesús tras una delicada denuncia que alertaba sobre malos tratos y fallas en el procedimiento que afectarían directamente a niños, adultos y adultos mayores.

El sitio albergaba a 36 personas entre 13 y 60 años, y según las autoridades no contaba con licencia de funcionamiento, no cumplía con los protocolos de bioseguridad, ni tenía trabajadores sociales ni psicólogos para acompañar el proceso de rehabilitación de los internos.

Ante la grave situación, se procedió al cierre inmediato de la actividad desarrollada hasta la fecha, y los 7 menores que residían allí quedaron bajo custodia del ICBF.

Las autoridades aseguraron que si bien la mayoría de personas habían decidido voluntariamente internarse para ser tratados por problemas de consumo de sustancias alucinógenas, mal comportamiento y problemas psicológicos o psiquiátricos, otros internos fueron llevados a la fuerza por los pastores de la misma congregación religiosa y sacados violentamente de sus casas.

Así mismo se informó que las instalaciones de la Fundación de Jesús se encuentran con catres metálicos en mal estado, colchones viejos, rotos y con pésimo olor. Algunas habitaciones cuentan con baño interno en condiciones lamentables de salubridad, expuestos a otros factores de riesgo como electricidad, vectores y roedores.

Según las directivas de la fundación, todas las habitaciones tienen candado porque a los internos se les encerraba en las noches para evitar fugas.

En los próximos 10 días la fundación deberá reubicar a las 29 personas restantes.