Delincuentes que roban a diario, jíbaros que hacen de las suyas con el microtráfico y vendedores ambulantes que camuflan la droga dentro de la mercancía, son denuncias que constantemente la comunidad de Ciudad Verde hace, pero que a las autoridades parece no interesarle.

Basta con caminar por las calles, parques y amplias zonas verdes de la ciudadela residencial y escuchar a sus habitantes, o ver las quejas en redes sociales sobre esta problemática que crece con el correr de los días.

Los edificios de apartamentos construidos en medio de generosos espacios verdes y unas vías  estéticamente bien presentadas, contrastan con la triste realidad que sus residentes enfrentan diariamente. Los delincuentes asechan para aprovechar cualquier descuido de las personas y los jíbaros no pierden un instante para distribuir estratégicamente dosis de droga que venden a niños y jóvenes de la zona.

Buena parte de los residentes hablan del problema sin que los graben, murmuran en las calles o cafeterías y escriben en redes sociales con perfiles diferentes porque tienen miedo. Sin embargo hay quienes se atreven a denunciar, aunque  piden omitir su nombre por seguridad.

“Aquí han llegado delincuentes venezolanos y se han unido con los de acá para robar y atracar a las personas. Hay una estación de policía pero la verdad queda corta para cuidar  toda la zona, esto es muy grande y necesitamos una policía comprometida y constante para evitar robos a celulares por la proliferación de  ladrones”, dijo una residente de la urbanización Loto.

Pero en las afueras de la ciudadela también actúan los delincuentes:

“Esta semana me encontraba con un compañero en la montaña de Ciudad Verde cuando de repente aparecen 2 hombres, uno se queda al lado de arriba y el otro nos empieza a amedrentar con una pistola y  a quitarnos las  pertenencias. Nos saca el celular y los documentos, y se va; yo le digo  que no se lleve mis papeles, los bota al piso, empuja a mi compañero y me pega un cachazo; en un instante de descuido  me le tiro por detrás, empezamos a rodar por la montaña y caímos abajo, con mi amigo le empezamos a pegar hasta que le quitamos la pistola y una gorra que tenía. Luego fuimos a la  estación de policía, entregué las cosas  y notifique lo que nos  pasó”, narró un joven residente en la ciudadela.

Pero a los atracos y robos de celulares, cadenas y pertenencias de las personas, se suma el microtráfico. Dicen los residentes que la falta de control a los vendedores ambulantes ha incrementado el problema porque muchos camuflan la droga dentro de la mercancía.

“Esto lo sabe la policía y la alcaldía, aquí muchos propietarios de puestos que se hacen en la calle venden droga y  la distribuyen a los muchachos viciosos como si nada. La venden  frente a Prado Verde, allá cerca del semáforo, hacia Bosa, alrededor  de los colegios, en fin.  Se han vuelto hasta descarados porque nadie les dice nada, y si uno se atreve, pues lleva”, aseguró *Rogelio Castro, habitante de la zona.

Y como ellos, muchos cuentan lo que pasa en calles y parques de Ciudad Verde, pero casi ninguno se atreve a poner la cara porque viven  en medio del miedo y el temor, cobijados y atrapados en una problemática que crece aceleradamente y que  a algunos los ha alcanzado, pero lo más delicado es  que buena parte de los residentes  ya no confían en las autoridades porque aseguran que la queja se trasladó a varios funcionarios de la administración anterior, a la Policía y a la Secretaría de Gobierno, pero nadie ha hecho nada.  

Los habitantes de Ciudad Verde confían en la nueva administración municipal  y en el nuevo comandante de Policía  para que combatan este flagelo. Dicen que están dispuestos a trabajar en conjunto para devolverle  la tranquilidad a la zona.