Después de cerca de diez años en condición de abandono, líderes y habitantes de la comuna seis de Soacha lograron que la Alcaldía cumpliera la orden de demolición de las casas de Parques del Sol segunda etapa, debido a la grave problemática de inseguridad que estaban generando en esta zona del municipio.


Las viviendas que antes conformaban el conjunto residencial Parques del Sol II fueron construidas hace alrededor de 15 años, sobre un terreno que al parecer no era apto para el levantamiento de edificaciones. El problema sobre el terreno salió a la luz cuando algunas de las casas en mención presentaron problemas en su infraestructura, atentando contra la vida de quienes las habitaban.

Por este motivo y debido al fallo ordenado por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca en 2006, la administración de aquel entonces se vio obligada a desalojar las residencias y reubicar a sus habitantes en otros lugares del municipio, hecho que generó una serie de problemas jurídicos puesto que muchos de los dueños que antes residían en las propiedades, al recibir hogar nuevo, dejaron de lado las deudas y pagos que estaban vinculados a sus antiguos hogares, creando una deuda general de más de 10 mil millones de pesos. Por esta razón durante varios años fue imposible intervenir la propiedad en la que habían levantado el conjunto.

Toda la comunidad vecina a Parques del Sol II concuerda al describir el martirio al que se enfrentaron por el creciente problema de inseguridad que se generó luego de abandonar las casas. Muchos habitantes argumentan que a medida que transcurría el tiempo el conflicto aumentaba, generando temor entre la comunidad por la clase de situaciones que empezaron a surgir en el sector y el descontrolado aumento del vandalismo y la delincuencia.

“Después de ser desocupadas y abandonadas las 200 viviendas que componen Parques del Sol segunda etapa, se convirtieron en un refugio para todos los delincuentes, no solo de la comuna seis sino de todo el municipio, generando un fuerte problema de inseguridad. Con miedo y tristeza observábamos a jóvenes que se reunían durante toda la noche a consumir y atracar, mientras que niñas y jovencitas se prostituían dentro de las casas”, contó Brigitte Leal, presidenta de la junta de acción comunal del barrio Llano Grande.

Yaneth Huérfano, habitante del sector, argumentó: “La situación se tornó terrible, perjudicaba demasiado a todas nuestras comunidades y barrios, resulta impresionante ver la cantidad de personas mal intencionadas que se guardaban ahí, y así mismo todo el lugar se prestaba para cometer cualquier tipo de actos ilegales. En varias ocasiones presenciamos homicidios, los atracos estaban a la orden del día, y se veía como de a poco, muchachas y niños que visitaban el lugar por la influencia de malas compañías, se empezaron a perder y resultaron robando, drogándose y prostituyéndose dentro de las casas”, afirmó la residente.

Ahora, debido al constante trabajo ejercido durante años por los integrantes de las Juntas de Acción Comunal de los barrios vecinos, la intervención de la administración municipal y las dependencias competentes al tema, y con el apoyo de entidades públicas y privadas como Bomberos, Policía Nacional y Codensa, entre otras, se logró empezar el proceso de demolición de las 200 casas que estaban generando a la comunidad los inconvenientes ya mencionados.

“Paradójicamente lo que más desea una comunidad es que se construyan cosas, sin embargo, en este caso el deseo de los habitantes era que se demoliera todo un conjunto, por eso observamos la felicidad de las personas que hoy presencian este hecho, ya que hoy mismo acaba lo que ha sido durante años el dolor de cabeza de muchos”, explicó el alcalde Juan Carlos Nemocón.

El mandatario dijo además que el municipio se demoró un poco en ordenar la demolición porque fue necesario conseguir todos los requisitos legales y argumentos técnicos posibles para poder adelantar la diligencia. “La comunidad estaba gravemente perjudicada por una adjudicación que se dio en los años 90, que dejó estas viviendas en situación de abandono, la cual se resume en un hito a la decidía y en ejemplo de lo que no se debe hacer, ya que generó un malestar de inseguridad y perjudicó en gran medida a toda la comuna seis”, agregó el Alcalde.

Se estima que la demolición y limpieza del predio en el que se ubicaba el conjunto culminará en un plazo de una semana y consecutivamente se acordó con la policía un acompañamiento constante para garantizar la seguridad del sector, mientras se mantiene en desuso el lugar.

Existe un acuerdo municipal, presentado como una orden del Concejo, que determina que el uso que se le dará posteriormente al lote será el de un centro de recreación para la comunidad, el cual se espera sea realizado por la siguiente administración para que entregue a los habitantes un parque que genere construcción de conciencia social.

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