Además de la restauración y el turismo, uno de los sectores más impactados por la crisis sanitaria producida por la pandemia del Covid-19 ha sido sin duda el cine. Sus efectos se notan a nivel internacional, desde Hollywood a Bollywood, pasando por todas las industrias cinematográficas nacionales. El cierre indefinido de las salas acarreará consecuencias a corto y a largo plazo y, en Colombia, estas serán más intensas que en otros países donde ya ven la luz al final del túnel.

Aunque las plataformas de ocio online han intentado ocupar su hueco y se han visto en parte beneficiadas por esta delicada situación de la industria del cine, es importante que se actúe lo antes posible para intentar salvar este gran pilar de la cultura colombiana. Adelantándose a posibles iniciativas del gobierno, la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas se ha asociado con Netflix para crear el Fondo COVID-19 de Alivio a la Industria Colombiana del Cine y Audiovisual.

El gigante del streaming se ha comprometido a donar 500 mil dólares, que la ACACC administrará y destinará a los más afectados por el coronavirus dentro de la industria. Esta ayuda será esencial para menguar la suspensión de rodajes, tanto locales como extranjeros, dentro de las fronteras colombianas. Son sobre todo las grabaciones internacionales las que traen mucho dinero al país, y habrá que ver cuánto tardan las productoras de fuera en volver a rodar aquí.

Las consecuencias del Covid-19 no solo se miden a corto plazo. El sector del entretenimiento y el ocio será el último en recuperar la normalidad, pero para entonces, el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico ya habrá dejado de recaudar las cuotas que deben pagar los distribuidores para exhibir sus películas. Este es el dinero que se utiliza para producir películas, series y documentales durante los meses siguientes, pero ahora habrá que pensar otras maneras de mover la industria.

Con los fondos de los que se dispone, se podrán desarrollar hasta 21 proyectos (y no 33 como se tenía previsto en un principio), en los que se dará prioridad a aquellos que narren historias regionales. Hay quienes, en cambio, han buscado alternativas menos costosas, como el uso de los celulares para grabar. Es el caso de Harold Trompetero, que se encuentra rodando su próxima película sobre la pandemia, llamada El baño, desde su casa.

Colombia lleva desde el pasado 25 de marzo en cuarentena obligatoria y, teniendo en cuenta que el número de casos no hace más que subir, hay que esperar que siga así durante algunas semanas más. Cuando termine, la normalidad no llegará al mundo audiovisual hasta más tarde. Como mínimo desde dentro del sector son conscientes de ello y ya han empezado a actuar para que el impacto sea el menor posible.