Tres días en Huelga de hambre completó un grupo de estudiantes de la Universidad de Cundinamarca sede Fusagasugá, que protestan contra la gestión del Rector de la institución Adolfo Polo, el supuesto desvío de recursos girados desde la Gobernación y la disminución de la calidad académica, entre otras inconformidades.


Los huelguistas aseguran que no cesarán su protesta hasta tanto no sean escuchadas y atendidas sus denuncias, teniendo en cuenta que aunque ayer martes se logró una interlocución con el Rector Polo, este se negó a hablar con los manifestantes, asegurando que no dialogará con ellos.

Según aseguró una de las voceras de los estudiantes, en el tiempo que llevan en huelga únicamente ha acudido a su auxilio la Defensa Civil, mientras que otros organismos como la Cruz Roja y personal de médicos no se han hecho presentes, como tampoco el departamento de Bienestar Universitario.

“Somos siete estudiantes los que iniciamos la huelga el pasado lunes, todos del programa de Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales. Hasta el momento nos hemos mantenido a punta de suero y agua, y estamos dispuestos a aguantar hasta que seamos escuchados, porque no estamos solos, contamos con el apoyo de varios comités que están conformados por estudiantes de todas las carreras”, explicó Yenny Meneses, Estudiante de Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales y miembro del grupo de estudiantes que está en huelga.

En medio de la crisis, los estudiantes huelguistas propusieron a la comunidad académica, sociedad civil, docentes, contratistas, administrativos, analistas, académicos y público en general, formular un plan de salvamiento para la Universidad de Cundinamarca, que contemple un análisis juicioso en el cual se determine cuánto vale la contratación digna y duradera de docentes con Maestría y Doctorado, además del valor requerido para adecuar y modernizar todos los laboratorios, aulas especializadas y espacios académicos que necesita la labor docente y la investigación dentro de la Universidad.

La idea es que el mencionado plan de salvamiento sea presentado a la Asamblea Departamental de Cundinamarca, la Gobernación, el Gobierno Nacional, el Ministerio de Educación, el Congreso de la República y el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes), a fin de lograr acuerdos que permitan solventar la actual crisis de la Universidad de Cundinamarca.