Un pequeño espacio que sirve de mirador a los turistas que visitan la zona aledaña al Salto del Tequendama se convirtió en el punto de discordia entre las doce familias que venden productos gastronómicos y la Fundación Granja Ecológica El Porvenir, que administra la Casa Museo del Salto.


A raíz de una nota publicada el pasado martes 3 de junio en este medio, donde se denuncian posibles irregularidades de las familias vendedoras frente a la ocupación de un espacio aledaño a la Casa Museo, el Corregidos dos del municipio, Jaime Rondón, apoyado por un funcionario adscrito a las secretarías de Gobierno y Planeación, realizó una visita de verificación para constatar si las quejas son ciertas o no.

“Hacemos esta visita a raíz de una queja interpuesta por un ciudadano debido a una posible construcción sin los debidos trámites ante la curaduría urbana. Se hizo la visita, la verificación, la inspección ocular, se tomaron las medidas y posteriormente se le pasará un informe técnico al Dr. Jaime Rondón, corregidor dos, con el fin de tomar las medidas pertinentes si hay lugar a hacerlas”, explicó el Ingeniero Marco Fidel Vélez, adscrito a las secretarías de Gobierno y Planeación.

El Concejal Dagoberto Durán, oriundo de esta zona del municipio de Soacha, reconoció que si bien es cierto el Cabildo ha trabajado para que se haga buen uso y una adecuada recuperación del espacio público, defendió al gremio de vendedoras del Salto por ser familias que residen en la Vereda San Francisco y sectores aledaños.

“Hoy nos encontramos frente a la ocupación de un espacio que durante 50 años las familias habitantes del Salto del Tequendama han usufructuado, han sustentado sus hogares a través de ese trabajo de las ventas informales de comida y bebida para los turistas que vienen a contemplar este bello espectáculo natural. Yo tengo una apreciación, conozco muy bien el tema, pues soy de esta región y sé que ellas son nativas de esta vereda, habitan, viven, pagan sus impuestos y devengan su sustento de esta actividad que solamente la hacen los días sábados, domingos y en ocasiones el día festivo”, señaló.

El concejal aseguró que sin que tenga fuerza de ley, se les sugirió a las vendedoras que hagan las adecuaciones de sus sitios, especialmente en el tema de la manipulación de alimentos, la presentación personal y el uso de baños públicos, aunque aseguró que es lo que han ha venido haciendo. “El problema es que hoy tenemos una queja por parte de la Fundación Granja Ecológica El Porvenir, que consideramos a nuestro juicio es muy a priori juzgar, de que ellas han hecho una ocupación por las vías de hecho, sin tener en cuenta que incluso están aquí antes de la reforma constitucional del 91, lo podemos comprobar, demostrar, que son habitantes, propietarias, vecinas de esta región y que han sacado sus hijos adelante, además de tener el sustento a través de estas ventas”, aseveró Durán.

Para el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda San Francisco, Luis Romero, la diferencia con quienes manejan la Casa Hotel es muy complicada mientras no haya voluntad de las partes. “Lo que pasa es que el señor del hotel les ha puesto miles de trabas a ellas y las señala de ocupar un espacio que tampoco es de él, cuando yo veo que no tiene nada que ver una cosa con la otra, al contrario, se podrían complementar si quisieran. El señor ha ido a poner quejas a la alcaldía, a la inspección y no habla con los interesados, que sería lo ideal. A mí me encantaría intermediar en esto y ayudar, por eso propongo una reunión porque pensemos que cada vez hay más desempleo, sobre todo en ellas, todas son madres cabeza de familia y son señoras de la zona, aquí no hay nadie particular o desconocido como para decir que hay ladrones o gente de mala fe, al contrario, estas señoras se han esforzado por trabajar y uno viene y se da cuenta de que quieren es mejorar”, añadió.

El presidente dijo dar fe de las familias que venden en el corredor del Salto del Tequendama y propuso un diálogo para solucionar este impase que perjudica a las dos partes.

“Que haya un acercamiento y que las cosas sean claras para que no se vean como enemigos. El interés de la JAC es que haya una concordancia para que trabajen y no tengamos más gente desempleada en la vereda, porque aparte de que muchos puntos de esta zona están catalogados como zona de alto riesgo por el invierno de 2010, ahora estamos peleando entre nosotros. El director de la Fundación el Porvenir fue presidente de la junta hace unos 5 o 6 años, entonces más bien debería era ayudarnos y más cuando sabemos que los socios de esa fundación son gente de plata y de poder”, recalcó el presidente.

El dilema entre quienes manejan la Casa Hotel del Salto y las vendedoras radica básicamente en un espacio donde se construyó una placa de cemento. Los representantes de la Fundación argumentan que se hizo sin las medidas de seguridad necesarias, mientras que las vendedoras aseguran que la construcción se hizo bien y que prueba de ello es que jamás ha pasado nada que atente contra la seguridad de quienes utilizan este espacio, que a propósito fue adecuado recientemente.

Nosotras llevamos muchos años acá y nunca ha pasado nada, o decir que alguien se haya ido al salto porque igual siempre hemos estado en el mismo sitio. Además para hacer esto hicimos unos préstamos, mi hermana y mi hija sacaron dos créditos, con el primero se echó la planchita y con el de ahorita se pusieron las tejitas y la baranda”, aseguró Doris Ramírez, habitante de San Francisco.

“Los de la fundación están inconformes porque hemos arreglado, dicen que esta es una invasión, pero es que aquí estamos hablando es de una tradición desde nuestros ancestros, han sido más de 50 años, mis abuelos ponían unos palitos y unos plásticos y ahí trabajaban, igual hay fotos. Es decir, se ha trasladado de generación en generación y ellos ahora quieren que nos vayamos”, aclaró Liliana Muñoz, residente en la zona.

Finalmente, el concejal Dagoberto Durán dijo estar preocupado porque ni el municipio ni el departamento han mostrado el interés suficiente para recuperar turísticamente esta zona del corregimiento dos. “A pesar de que ellas compraron un predio privado al frente de donde hoy tienen sus puestos, definitivamente las administraciones municipal y departamental nunca les ha podido coadyuvar o prestar un apoyo para el tema del fomento turístico y de los monumentos culturales, como en este caso el patrimonio de Soacha que es el salto de Tequendama”.

Este medio consultó con las secretarías de Gobierno y Planeación, pero ninguna se atrevió a dar un concepto por considerar que deben esperar el resultado de la visita de verificación que se realizó el pasado martes.