Hace 11 años y luego de mucho tiempo de haber perseguido el sueño de tener casa propia, Ana María Estupiñán alcanzó el anhelo de tener casa propia cuando llegó a la Urbanización Quintas de la Laguna ubicada en la comuna dos del Municipio. Sin embargo, con el pasar del tiempo ese sueño se le convirtió en una pesadilla.


En el momento en que adquirió su vivienda, Ana María ignoraba las profundas fallas estructurales, de diseño y construcción que el inmueble había presentado como consecuencia de la falta de planeación y visión de la constructora Cusezar, lo cual ocasionó que de tener unas leves fisuras, la vivienda sucumbiera ante las enormes grietas que afectaron el predio durante este tiempo, resultado de la falta de estudios del suelo y la pésima calidad de los materiales utilizados en la construcción.

A partir de esta situación, la mujer emprendió un camino en busca de la reivindicación del engaño y el daño hecho no sólo por la constructora sino también de las autoridades que en su momento permitieron la ejecución de esas obras sin tener en cuenta las exigencias de estudios de viabilidad técnica para construir en el terreno donde hoy se sitúa Quintas de la Laguna. Fue así como por medio de una Acción de Tutela, la señora Estupiñán demandó el amparo de sus derechos a la vivienda digna, a la vida, a la salud y a la integridad física, entre otros.

En ese sentido, la Corte Constitucional, en revisión del fallo de la Tutela 333 de 2011, obligó a los constructores a reparar la vivienda y proceder a la reubicación de Ana María Estupiñán, para que esta sea restablecida en sus derechos y le sea concedida una vivienda digna. Para este caso particular, el Alto Tribunal no sólo ampara a la señora, sino que también advierte a las constructoras que deben manejar el concepto de ‘habitabilidad’, es decir que tienen que garantizar la calidad del inmueble en cuanto a espacios, calidad de materiales y uso de suelos se refiere.

Llamado de atención a los proyectos de vivienda que se desarrollan en Soacha

El caso de Quintas de la Laguna ha sido seguido y acompañado por la Personería Municipal de Soacha, entidad que a propósito de la decisión de los magistrados aprovechó para enviar un mensaje a las constructoras que hoy están en Soacha ejecutando macroproyectos de vivienda de interés social:

“Lo que prima aquí es la protección y la seguridad en la construcción de las viviendas, se deja claro que en el futuro no se puede volver a presentar ningún daño estructural que afecte la dignidad de un ser humano, por eso el llamado que hace la Personería a las constructoras es para que tengan en cuenta este fallo y sepan que este despacho va a estar vigilante en cuanto a los estudios estructurales, la idoneidad de la construcción y que se cumpla toda la normatividad vigente. Para ello, junto con el Personero Delegado para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, hemos diseñado un programa por medio del cual comenzaremos a hacer visitas a todas estas construcciones a partir de este martes, a fin de verificar si se está cumpliendo o no con los ítems que requiere una vivienda de interés social. Se informará a la comunidad oportunamente cuál proyecto cumple y cuál no, en aras de que se sepa qué casas no deberían comprar”, explicó Ariel Pinzón, Personero de Soacha.

Cabe destacar que el Juzgado Segundo Civil de Soacha (donde se produjo el fallo inicialmente) ha enviado a la Superintendencia de Sociedades, a la Constructora y a la Alcaldía Municipal, los requerimientos para que se dé cumplimiento inmediato a la decisión. Respecto a lo anterior, el fallo ordena que dentro de las 48 horas posteriores a la notificación, Ana María debe ser reubicada, así como también indica que la empresa Cusezar debe acreditar todos los estudios técnicos y las obras de reparación que requiera el inmueble. De la misma manera ordena a la Alcaldía Municipal y sus dependencias que adelanten todas las acciones administrativas para que se informe qué se está haciendo al respecto para prevenir que hechos como el mencionado anteriormente no se repitan.