La creciente presencia de familias completas que mendigan en puentes y parte del espacio público de Soacha preocupa a los residentes del municipio, quienes proponen que se debe hacer un control riguroso para evitar la proliferación de estas personas que en nada le aportan a la ciudad.


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Las familias de origen indígena que se ubican en los puentes y andenes a lo largo de la Autopista Sur de Soacha, están empezando a causar controversia entre los residentes, puesto que junto a los vendedores ambulantes invaden el espacio público. Sin embargo a la comunidad también le preocupa el restablecimiento de sus derechos.

“Los vemos cada vez con más frecuencia y en mayor cantidad, están ubicados sobre la Calle 13, los puentes de Soacha, San Mateo, Mercurio, León Trece y la Carrera Séptima; lo que más preocupa es que son familias de proveniencia aborigen o nativa y están exponiendo a niños y bebes a las inclemencias del clima. Hasta el momento nadie se ha pronunciado frente a esta problemática”, denunció Camilo Sánchez, habitante de la comuna dos de Soacha.

Precisamente, la aparente indiferencia que se ha presentado hasta el momento ha sido la principal causa de que se propague la mendicidad en Soacha, ya que para la comunidad hace falta tener claridad sobre el lugar de origen de las familias afectadas y si las mismas están identificadas por la Unidad de Atención a Víctimas.

“No sabemos si ellos son desplazados o familias vulnerables del municipio, porque aparentan ser de otras regiones, debido a su proveniencia aborigen, sin embargo cabe destacar que son en su gran mayoría familias indígenas las que se encuentran en esta situación. Puede existir el riesgo de que algún tercero se esté aprovechando de ellos para beneficiar su bolsillo”, agregó Leonardo Bernal, habitante de la comuna uno.

Para los residentes del municipio también se puede tratar de una estafa, en la que se está usando como herramientas a las familias indígenas y perjudicando principalmente a la primera infancia.

“En todos los puentes se repite la situación, siempre es una madre cabeza de hogar con dos niños pequeños y un bebe, o un adulto demasiado mayor con alguna discapacidad. Ya empieza a ser un caso que debe llamar la atención de las personas, porque de ser ciertas las especulaciones de la comunidad, podría tratarse de un abuso de los derechos humanos y de explotación a estas familias”, sostuvo Sánchez.

Teniendo en cuenta las observaciones de la comunidad, que ha llegado a pensar que puede tratarse de un tema de abuso, también han pedido el control y cuidado de la administración municipal hacia este creciente problema que cada vez toma fuerza en Soacha y empieza a volverse un inconveniente de invasión al espacio público permitido por las autoridades y por los mismos vendedores informales que se han encargado de monopolizar los senderos y calles de la ciudad.

Finalmente, la comunidad destacó que una de las consecuencias de la mendicidad es la afectación de la imagen del municipio, donde en los puentes de las estaciones de Transmilenio se refleja la complicada condición social de muchas familias vulnerables de Soacha y el aumento de la población que vive en condiciones infrahumanas.