Comúnmente en temporada de lluvias los niños entre los 6 meses de edad y los tres años se ven afectados por una enfermedad de las vías respiratorias que ha sido llamada «croup» por las características de sus síntomas.

La forma en que se manifiesta el “croup”, llamada médicamente laringotraqueitis y que básicamente es una inflamación de las vías respiratorias altas, alarma y asusta a los padres porque el niño produce unos ruidos extraños al toser y con el llanto.

“En principio se puede manifestar como una gripa pero pasados los dos días de esos síntomas gripales aparece ya la enfermedad como tal y la inflamación de la tráquea se expresa con tres síntomas que son: tos perruna o tos de tarro, estridor laríngeo que es un ruido muy característico y el llanto es disfónico”, explica Carlos Cortázar, pediatra.

El tratamiento de esta afección es muy básico pues la mayoría de los síntomas se alivian respirando aire húmedo.

“Suena rara la recomendación que le voy a dar pero la humedad y el frío como antiinflamatorio es muy útil en estos casos, de manera que cuando encuentra uno el niño con esa característica de tos disfónica, y si no existe dificultad respiratoria se puede exponer al pequeño al vapor del congelador”, indica el pediatra Cortázar.

Aunque el croup, suele pasar en pocos días y la mayoría de los pequeños se recupera sin presentar ninguna complicación, si el niño presenta dificultad respiratoria que avanza rápidamente y su estado general es malo, es importante consultar rápidamente.

Como en todas las enfermedades es importante que el niño repose y beba abundante líquido.