Diariamente, cientos de soachunos que se cruzan la autopista sur a la altura de la estación de San Mateo se ven enfrentados a una serie de dificultades que impiden la circulación peatonal, entre ellas la presencia de vendedores ambulantes en la vía y el deterioro de andenes.


Al cruzar la autopista sur desde el costado oriental, lo primero que los peatones se encuentran es un andén en mal estado y rodeado de vendedores ambulantes que dificulta el tránsito de los transeúntes. Aunque hay semáforo en el sector, muchas veces son los mismos ciudadanos los que se encargan de manejar el tráfico, pues si hay un par de caminantes afanados, empiezan a cruzarse entre los carros y es tal la afluencia de personas que todos al ver la situación cruzan la calle obligando a los vehículos a detenerse, así el semáforo indique que la vía es para los autos.

“Aquí el problema no es si hay o no policía, es un mínimo de cultura ciudadana y lógica. Es mucha gente la que pasa por aquí todos los días y en las horas pico, esto se pone terrible, no hay por donde caminar. Si la gente fuera más organizada, seguramente se podría caminar por el sector”, explicó Susana Martínez, quien diariamente transita por la zona.

Sumado a ello, ahora se encuentra la presencia de vendedores ambulantes en pleno cruce de Transmilenio. La cebra, por ejemplo se encuentra invadida de lado a lado por un comerciante de afiches, a menos de dos metros otro personaje ofrece comestibles, sin contar los carritos de bonice y helados que hacen parte del paisaje.

“Me parece el colmo del señor de los afiches, uno cruza corriendo para alcanzar a pasar de lado a lado y él tiene su mercancía estirada en toda la vía y nadie dice nada. Me he tropezado un par de veces con sus productos y obviamente se disgusta, creo que no he sido la única. ¿A quién se le ocurre hacer eso?. Yo respeto a los vendedores ambulantes y sé que lo hacen por llevar el diario a sus casas, pero esto es el colmo”, afirmó Angélica Caicedo, residente de San Mateo.

Si cruzar la calle es toda una aventura para los ciudadanos, lo es más bajarse del bus o esperar uno en el costado occidental de la Autopista Sur, pues realmente no hay andén, hay una pequeña trocha que no supera los cinco metros de largo ya que el resto sólo cuenta con el sardinel lateral en donde miles de personas juegan a hacer equilibrio mientras se exponen a esperar el bus que los conduzca a Compartir, Sibaté u otros destinos al sur de Soacha.

«Esto es muy peligroso, yo le digo al conductor del bus que me deje en la escalera del semáforo, pero muchas veces no pueden porque es plena cebra. Muchas veces me han dejado en donde sólo hay sardinel y como hay mucha gente ahí me toca optar por caminar por la vía, exponiéndome a ser arrollado por algún vehículo o una moto. He visto que esta situación es frecuente», expresó Gonzálo Arias, joven universitario que habita en el sector de la Amistad.

Eso sucede con las personas que esperan el bus, los que utilizan el mal llamado andén, se ven en la obligación de realizar peripecias para poder cruzar, pues el espacio ancho siempre vive lleno de personas.

«Vengo con mis dos niñas y el bus nos dejó aquí (haciendo referencia al sardinel), no las voy a exponer a caminar por la autopista, entonces me toca hacer rodadero para que ellas puedan bajar por este andén lleno de polvo», afirmó Marcela Ramos, madre de dos pequeñas que cruzaban con dificultad el tramo, pues los principales afectados son las personas en situación de discapacidad, personas con niños de brazos o coches.

«Aquí nadie le pone atención a esto, como el sector no pertenece a ningún barrio, sino es de todos, ninguna persona lidera una petición o una solicitud para que nos mejoren esto. La autopista es de todos y de nadie», concluyó Sandra Martínez, residente del barrio la Amistad.