Según el Instituto Nacional de Salud, Bogotá, Antioquia y Cundinamarca son las zonas del país que más casos de influenza AH1N1 han reportado.


Reportes del INS confirman que en Cundinamarca van 122 casos con 12 víctimas mortales, lo cual pone al departamento en el tercer lugar con más casos, después de Bogotá y Antioquia.

El primer caso de contagio en el país lo reportó precisamente Cundinamarca a principios de mayo, cuando se comprobó que un empresario de Zipaquirá se había contagiado con la influenza.

La secretaria de Salud del departamento Zoraya López, dijo que debido a situación de pobreza y por ende la dificultad para acceder a la atención médica, muchas mujeres de escasos recursos económicos entre los 20 y los 50 años, han sido las principales contagiadas con la nueva influenza en Cundinamarca.

En el mes de septiembre, por el cambio de temporada lluviosa a seca se presentó un pico epidemiológico en Cundinamarca. Los casos pasaron de 40 a 80 en menos de un mes. Las defensas de la población bajaron y la gripa se incrementó, según los informes oficiales.

Ante semejante amenaza, la Secretaria de Salud dijo que el departamento habilitó un call center para que la gente se comunique cuando presente los síntomas y se descongestionen los centros.

También hay médicos que se movilizan hasta los hogares para tomar las muestras y evitar el contagio. Actualmente la campaña departamental incluye la entrega de jabón antibacterial a colegios de 35 municipios. Soacha, Chía y Zipaquirá están bajo cuidadosa vigilancia por tener los más altos índices de contagiados.Pero talvez el avance más significativo se dará en un mes, cuando al laboratorio de salud pública, que hasta ahora ha recibido los casos sospechosos y los envía al Instituto Nacional de Salud, se le integre el sistema para identificar si las muestras -unas 100 mensuales- son positivas o no.

Así las cosas, el departamento se encargaría de realizar los exámenes y los resultados podrían obtenerse en un día, mientras ahora se demoran hasta dos semanas. Sólo hace falta adquirir un PCR, máquina que se utiliza para identificar el virus y que cuesta alrededor de 120 millones de pesos.