Además, los afectados aseguran que en mayo pasado se produjo un despido masivo y es la hora que nos les han pagado la liquidación.

De acuerdo a testimonios de extrabajadores del Centro Especial José Joaquín Vargas de Sibaté, el 31 de mayo pasado se produjo un despido masivo de empleados, especialmente auxiliares de enfermería, personal de cocina, servicios generales y de mantenimiento.

Los afectados dicen que el argumento que les dieron para despedirlos fue que la Unión temporal Buen Vivir perdió la licitación que tenía con la Beneficencia de Cundinamarca, y ahora esta empresa se resiste a pagarles lo adeudado.

“La respuesta del señor gerente de Buen Vivir, Gerley Amaya, es que la Beneficencia de Cundinamarca no tiene recursos y no les han girado”, dijo uno de los afectados, quien además aseguró que esta semana despidieron más empleados y acabaron con el proyecto de vejez y discapacidad, “incluso sacaron personas incapacitadas con Covid-19 y al poco personal que queda en el centro femenino no les han pagado la nómina”.

Ahora, los afectados por el despido del Centro de Protección Especial José Joaquín Vargas esperan que la unión temporal Buen Vivir les cancele lo adeudado lo antes posible, pero aseguran que su gerente cambia de razón social para evadir denuncias y demandas.

Imagen: cundinamarca.gov.co