A esta conclusión llegaron varios concejales del municipio de Soacha luego de los resultados que generó la visita de los funcionarios de la alcaldía al cabildo, en donde se presentaron diferencias y airadas reacciones de los miembros de la Corporación por la actitud de algunos directores y secretarios de despacho.


La molestia de los concejales se generó por el incumplimiento a la citación de algunos funcionarios y por la ‘apatía’ de otros al hacer presencia en el recinto del cabildo.

“Sin duda, algunos funcionarios han venido a responderle al concejo, irónicamente regañan a la Corporación, salen sin que se termine la sesión, no hay unas conclusiones, nos hemos sentido burlados, la verdad”, aseguró el concejal Dagoberto Durán.

“Sí, es un consenso general que tiene el pleno del concejo, se cita a los funcionarios, vienen, responden y como si nada hubiera pasado se van. Eso ocurrió, por ejemplo, con la secretaria de educación encargada; vino, nos dio una clase de ética y valores, nos dijo que teníamos que saber escuchar, entender las cosas, que nos teníamos que empoderar de la Administración y se fue. Ellos saben que tienen que esperarse hasta el final, hasta que hablen los concejales y los miembros de las barras. En ese debate teníamos que hablar era de seguridad, del matoneo en los colegios, por ejemplo, pero no. Vino, nos dio una clase de ética y valores y se fue, es decir, irrespetó a la plenaria”, argumentó el concejal Carlos Ospina.

Y como ellos, varios concejales aseguraron sentirse burlados por los funcionarios de la alcaldía. Coinciden en manifestar que es un deber de la Corporación hacer control político, y es obligación citar a directores y secretarios para transmitir inquietudes que ellos recogen de las comunidades.

“Hemos hecho varias citaciones y lo que hoy tenemos es un descontento desde la Corporación porque no han habido resultados; después de esos debates de control político que hicimos y que ellos dan respuesta a un cuestionario, hemos encontrado algunas anomalías dentro del marco legal y de las funciones que les corresponden, pero no ha sido posible aplicar una moción de observación y de censura en razón a que le faltan al concejo, violan el reglamento de la Corporación, no asisten a las citaciones y obviamente, es evidente que incurren en una falta de cumplimiento a sus funciones, entonces no sucede nada. Estos funcionarios se adornan diciendo que el resultado en el concejo fue positivo, y sin embargo sigue la administración teniendo una serie de falencias que nos preocupa porque la verdad algunas dependencias y secretarías son como islas bastante lejos de lo que orienta la administración municipal”, agregó el concejal Durán.

Los concejales coincidieron en que la paz política es necesaria para el desarrollo y bienestar del municipio, pero que al mismo tiempo requiere de unos funcionarios comprometidos y responsables con las comunidades. Pero como no es así, varios miembros de la Corporación tomaron la iniciativa de proponer que se traslade la queja a los órganos de control y se aplique las mociones de observación y de censura, amparadas por el reglamento interno y la norma.

“He mencionado más de una vez que las quejas pueden ser elevadas a los entes de control, pero que el concejo tiene la herramienta principal en sus manos para cuando los funcionarios no obedezcan, no acaten una citación o invitación. Hay dos figuras importantes: una es la moción de observación, la cual jurídicamente no tiene ninguna implicación pero éticamente sí; la otra es la moción de censura, que tiene condiciones diferentes; entonces tenemos la herramienta, es aplicarla. Recordemos que la moción de observación se aplica a un funcionario que no cumpla con las citaciones y no le dé resultado a la comunidad”, explicó el concejal Norberto Cuenca.

“Invité a una asesora para que nos ilustre sobre las diferentes mociones que se pueden aplicar, como las de observación y de censura, para que eso sea bien manejado, teniendo en cuenta que los funcionarios fueron nombrados, ellos tienen la figura de libre y nombramiento y remoción, en cualquier momento el alcalde los puede remover de su puesto, mientras que nosotros fuimos elegidos por el pueblo y trabajamos para el pueblo, en consecuencia los funcionarios no pueden irrespetarnos y menos al pueblo”, indicó el concejal Ospina.

Como dijo el concejal Norberto Cuenca, lo que se necesita ahora es tener las mayorías para aplicar las mociones de observación y de censura. Se requiere es voluntad política para que por lo menos 10 concejales se atrevan a aplicar la norma a aquellos funcionarios que toman sus cargos deportivamente, y que desconociendo sus deberes, vean las citaciones del concejo como un juego.

Hay que recordar que en la anterior administración, el concejo aplicó estas dos herramientas a igual número de funcionarios, quienes terminaron siendo removidos por el alcalde de turno.