El amago de paro en Soacha logró intimidar a los transportadores

Si bien es cierto el paro convocado por la Asociación Amigos del Volante para este lunes no tuvo respuesta por parte de los transportadores, la marcha realizada a primera hora del día y la infiltración de algunos agitadores lograron causar pánico entre conductores y propietarios. A medida que avanzó el día, el transporte se hizo más escaso, y al llegar la noche, los colectivos que se atrevieron a transitar no pudieron responder a la oferta tradicional de pasajeros.


A primeras horas del día los gerentes del gremio aseguraron que no había paro, incluso las dos empresas que agrupan a buena parte del transporte (Unimos y SNT), dieron un parte de tranquilidad de la situación porque la orden fue no participar.

“Nosotros no estamos participando, el que convocó fue un grupo demasiado pequeño de transportadores que no representa al gremio y que siempre ha estado en desacuerdo con los temas que se negocian con las autoridades”, dijo Rubén Darío Pineda, representante de Unimos.

Por los antecedentes de los paros de transporte en Soacha y por lo acontecido el pasado jueves 29 de agosto, la Policía aseguró la autopista y el ESMAD se concentró en el sector de Unisur.

“Pues aunque el transporte está un poco escaso, se ven pasar colectivos y busetas, creo que la convocatoria de paro fracasó”, aseguró Cecilia Perdomo, habitante de la comuna seis, al ser entrevistada hacia las 9:00 a.m. de este lunes.

Sin embargo, el grupo que convocó a la jornada quería hacerse sentir. Su objetivo era marchar hacia la Secretaría de Movilidad de Bogotá y hacer las peticiones que ellos consideran justas.

“Hay varios puntos, lo primero es la piratería, este problema nos afecta mucho y las autoridades lo siguen permitiendo. En segundo lugar necesitamos que paguen los carros que van a chatarrización como en Bogotá, nos dan ocho millones por un carro que vale sesenta. Por otra parte quieren meternos a las malas el sistema integrado, relegándonos y quitándonos el derecho al trabajo”, expresó Julián Sánchez, conductor de un vehículo de servicio público.

Uno de los puntos que rechaza la Asociación Amigos del Volante es la Resolución 003 del 02 de enero pasado, argumentando que perjudica los intereses de los transportadores y de la comunidad del municipio.

“Esta medida nos hunde porque nos están acortando las rutas, están creando paraderos cada 1.500 metros, así las cosas los pasajeros no lo buscan a uno sino que uno debe buscarlos a ellos, ningún usuario se va a poner a caminar todo ese trayecto para tomar el servicio; además con la llegada de Transmilenio nos están mandando a la ruina y nosotros sí tenemos que pagar rodamiento, cuotas y otros gastos”, afirmó Xiomara Quíngaro, transportadora del municipio.

Pero frente a dicha resolución, recientemente el representante de Unimos argumentó que sólo lo relacionado con la etapa uno entrará en vigencia este 8 de febrero, porque los demás puntos se entran a negociar en una mesa de trabajo que se prologará por dos meses.

Lo cierto es que los manifestantes no renunciaron a su idea de ser escuchados y en medio de la tensión lograron generar pánico, especialmente entre el gremio transportador. A medida que avanzó el día, el transporte fue escaseando y los tumultos de gente aumentaban.

Ya en la tarde, la situación se hizo más difícil, tanto para desplazarse hacia Bogotá como para quienes regresaban desde la capital.

“Llevo más de media hora y apenas han pasado dos colectivos totalmente llenos, no hay transporte”, dijo Mariela Camacho, residente en Compartir.

“Terrible, decían que no había paro y miren. No pasa ni un colectivo, llevo parada 25 minutos y apenas pasó un Avenida Boyacá totalmente lleno”, agregó Milton Salazar, residente en el barrio El Altico.

Y como ellos, cientos de personas pagaron los platos rotos de una jornada más en donde un grupo de transportadores puso en jaque a las autoridades y a la misma comunidad. Si bien es cierto el paro “no fue paro”, sus efectos sí desestabilizaron la movilidad de los usuarios y el miedo se apoderó de buena parte de los conductores.

Si bien es cierto los promotores del paro aseguraron que se trataba de una protesta pacífica, al final del día unos diez colectivos resultaron con los panorámicos rotos y varios vándalos intimidaron a transportadores y usuarios en Compartir, Los Cristales, El Altico y San Mateo, incluso hay versiones que a lo largo de la Autopista Sur el mismo grupo hizo bajar a los pasajeros de los vehículos.

Se espera que mañana se normalice la situación y que los habitantes de Soacha se puedan movilizar sin contratiempos hasta sus lugares de estudio y trabajo en la ciudad de Bogotá.

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