Para comenzar las reflexiones en el presente año, debo en primer lugar darle mi agradecimiento sincero a todos los lectores de www.periodismopublico.com quienes con la lectura paciente de esas líneas y los comentarios respetuosos que han hecho llegar al foro de este medio, han manifestado su desacuerdo apenas lógico y normal con los contenidos de mis escritos.

Debo añadir además que suelo hacer lectura atenta y cuidadosa de dichos comentarios, los cuales no sólo revelan en algún grado interés, sino también cierta y permanente preocupación de los ciudadanos por la suerte que hasta el día de hoy ha corrido nuestro municipio.

Y como justamente el propósito de este medio alternativo es permitir la expresión de la más diversa pero respetuosa opinión pública, en forma objetiva y con algún grado de rigor para que contribuya a construir entre todos un nuevo modelo de comunidad en nuestro municipio.

Pero esa opinión, de ningún modo se puede construir y menos fundamentar en el olvido del pasado y sin espíritu crítico. Esa opinión debe partir por reconocer no sólo los aciertos, que los ha habido sin duda, pero que han sido más bien pocos frente a los numerosos y graves desaciertos de nuestra clase política local en materia de desarrollo, bienestar y participación democrática.

Los raizales de Soacha que aún no han emigrado a otros sitios del país y del mundo buscando mejores horizontes para sí mismos y sus familias, y los ciudadanos que a lo largo de los últimos cincuenta años se han radicado en nuestro municipio por las más variadas razones, han permanecido en él con la esperanza de un futuro mejor para sus hijos y los hijos de sus hijos; sin embargo esas esperanzas se han ido esfumando entre promesas y propuestas demagógicas de toda la vieja clase política que no solo llevo el municipio al desorden y caos actual sino que de paso olvidó la prevalencia del interés general sobre el interés particular

Para los raizales soachunos tanto como para el resto de compatriotas que como dije, un día echaron raíces en el municipio, no es un secreto que la principal forma de gobierno que se enraizó en el municipio, fue el nepotismo en su más clásica expresión por cuenta de dos familias que ostentaron el poder y gobernaron a discreción y al arbitrio de su propia soberbia, arrogancia y ambiciones personales.

Todos los grandes y graves problemas del municipio que han señalado los lectores en sus comentarios, están en su mayoría aún por resolver, pero lo que no podemos olvidar es que esos problemas fueron, para desgracia de Soacha y sus habitantes, heredados del desgobierno del pasado. Y quienes aún piensan, lamentablemente de manera equivocada, que el caos tuvo su origen en sólo estos últimos dos años de gobierno, están haciendo lo del avestruz o el gato.

Hago mención a este protuberante hecho por que solemos olvidar muy pronto, como también lo hace el país entero, quiénes fueron los verdaderos responsables de tan lamentable estado de pobreza y miseria que hoy vive nuestro municipio y por supuesto el país.

En uno de las primeras reflexiones que tuve oportunidad de publicar en este y en otro medio escrito que titule “Pacto por Soacha” y que fue producto de diversas conversaciones con los más importantes líderes de todos los sectores políticos, señalaba la necesidad de replantear no sólo la forma de hacer política localmente, sino lo que es más importante, hacía énfasis en la urgente necesidad de darle un nuevo contenido a esa nueva política. Y justamente el contenido más importante era y sigue siendo Soacha y sus ciudadanos, sus necesidades, sus problemas, sus anhelos y esperanzas de un futuro mejor.

No obstante esa preocupación, que además hice pública, no paso de ser un acto de buenas intenciones cuando luego de prolongadas pero respetuosas conversaciones con esos liderazgos, ratifique una vez más el alto grado de individualismo y ambiciones personales, con las que todavía se asume y se desarrolla la acción política local.

He considerado que no podía ser más oportuna esta reflexión toda vez que los ciudadanos se alistan para elegir a sus candidatos a Senado y Cámara, y como ha sido típico en el caso de Soacha, sus ciudadanos elegirán no precisamente sus representantes directos sino los que les imponen los partidos como ha sido tradicional en el municipio, haciéndolo de paso en la forma más antidemocrática que se conozca. Y sobre todo por que esos representantes, que aspiran a recibir el favor y la confianza de los electores de Soacha, ni conocen el municipio ni mucho menos sus problemas.