Según la publicación especializada Green Roofs, el edificio Santalai en el oriente de Bogotá sería el jardín vertical más grande del mundo 3.117 metros cuadrados y 84.000 plantas, que compensa la huella de carbono de alrededor de 745 carros.


En el exclusivo sector de Rosales, en la capital colombiana, calle 76 con carrera cuarta, estaría ubicado el jardín vertical más grande del mundo. Superando los 2.289 metros cuadrados del anterior récord del CDL’s Tree House en Singapur, el edificio Bogotano de nueve pisos, se convierte en un referente mundial sobre las opciones que desde la arquitectura se tienen para contribuir a la descontaminación de la ciudad y, en general a reducir los efectos del cambio climático a nivel global.

Uno de los máximos desafíos del proceso de diseño fue el sistema de riego. Para mantener el proceso, se determinaron 42 sectores de riego que se regulan automáticamente con la humedad y la radiación solar. La instalación incorpora una planta de tratamiento de agua que recicla la sobrante del riego, el agua de lluvia y las aguas grises del edifico.

Un muro verde capaz de producir el oxígeno necesario anual de 3.000 personas, eliminar 2.000 toneladas de gases nocivos al año y más de 400 kg de polvo generados por la polución.

Si bien este ejemplo es un trabajo de mucha calidad y alto costo desarrollado para familias que se pueden dar el lujo de pagarlo, en Bogotá hay varios otros edificios incluyendo colegios públicos y universidades que han implementado el sistema de muros verdes o jardines verticales, que si bien requieren un esfuerzo económico inicial, lo compensan con el beneficio para toda la población en términos de mejor s de la calidad de vida.

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