Tres, cuatro y hasta cinco atracos diarios son los que enfrentan los conductores de los vehículos que prestan servicio de transporte desde Qiuintanares hasta el sector La Isla de Cazuca. Lo delicado del caso es que las víctimas denuncian y de inmediato los delincuentes saben quiénes lo hicieron para tomar represalias con los que se atrevieron a acudir a las autoridades.


Cansados y preocupados se encuentran los conductores y transportadores de la empresa Cootransucre por la delicada ola de atracos que se viene presentando a los vehículos que prestan servicio en la zona. De dos y tres asaltos al mes se pasó a cuatro y cinco diarios, incluso varios transportadores han salido heridos y hace un año los delincuentes mataron a una persona en un asalto realizado en el sector de Cazuca.

Los conductores de la mencionada empresa coinciden en manifestar que los delincuentes son menores de edad, que están armados con pistolas, revólveres y changones, y que se hacen en los mismos puntos. No obstante las autoridades no prestan atención a la situación y la Uri de la Fiscalía está llena de denuncias pero ninguna sin resolver.

Los siguientes son testimonios de personas que han sido víctimas de los delincuentes, pero por protección a cada uno, Periodismo Público no publica sus nombres:

Conductor. “Los atracadores son menores de edad dirigidos por alguien mayor. Pero aquí lo delicado es que las autoridades no están tomando con seriedad este tema. Aparece uno o dos policías, pasan y se van. Algunos compañeros han capturado delincuentes, los entregan pero al otro día los sueltan. Ahora: Los mismos ladrones se hacen al frente de la Fiscalía a mirar quién los está denunciando, luego amenazan a los compañeros y toman represalias, entonces la verdad eso desmotiva y ahora difícilmente se denuncia por miedo”.

Ayudante. “En repetidas ocasiones nos han intentado asaltar, pero el domingo pasado sí lo lograron. Con un arma de fuego encañonaron al conductor, yo estaba en la parte de atrás cobrándoles a los pasajeros, y uno de los delincuentes se subió, comenzó a amenazarme con un cuchillo, en vista de que yo no le daba el dinero, tomó a una niña y amenazó con hacerle algo si no le daba la plata. Me tocó ceder a la petición del ladrón. Ya estamos cansados de esta problemática porque eso es día a día, antes era uno o dos veces al mes, ahorita es todos los días, dos, tres y cuatro veces. La policía sabe cuáles son los ladrones, se conoce dónde están, dónde ‘parchan’ ´pero nadie toma acciones. Los mismos compañeros los cogen, los entregan a la Policía, pero los delincuentes salen inmediatamente”.

Conductor. “A pesar de que son hechos que hemos venido denunciado desde hace tres años, las autoridades han hecho caso omiso a las denuncias. Hace dos años aproximadamente me abalearon el carro en el sector de Sto Domingo. Lo llevaba el relevador, me rompieron el panorámico, le pagaron un tiro en una mano al auxiliar, quedó lesionado y hace una semana me salieron en el mismo sector, afortunadamente tuve las agallas y no me dejé robar; les boté el carro por encima porque no había más que hacer. El mal y pésimo estado de la vía lo aprovechan los ladrones porque si uno corre, puede volcar su vehículo”.

Esposa de un conductor. “Uno como mamá, esposa y madre se queda con el Jesús en la boca y el corazón en la mano porque salen ellos y uno no sabe si van a regresar o no. Aquí el problema es que no hay ley para judicializar a los menores de edad, sin embargo pedimos que hagan algo, los lleven a reformatorios, que trabajen honradamente. Invito a la comunidad y a las autoridades a que nos unamos para poder hacer algo. A mi esposo lo han atracado, lo han abaleado, les rompen los panorámicos y no pasa nada porque los llevan a la Fiscalía pero allá los sueltan… Entre las bandas hay mujeres, ellas son las que les guardan las armas y la droga a los muchachos”.

Conductor. “Es muy difícil porque uno cuando sale de la casa no sabe si va a volver. Porque uno no sabe si la persona que le sacó la mano es un pasajero o un ladrón, uno vive estresado, de mal genio, desesperado por el temor a que le peguen, a que le quieten lo poco que hace o hasta que lo maten. Personalmente he vivido cinco robos en menos de dos meses. En una ocasión cuando llegué y guardé la plata, porque no la cargaba toda, me cogieron y me golpearon porque habíamos tomado esa opción de no llevar toda la cuota, y cuando se dieron cuenta que estábamos cargando de a poquito, nos comenzaron a fregar”.

Y como lo narrado anteriormente, son cientos de atracos los que se han cometido en el sector de Cazuca, todos por menores de edad, en los mismos sitios pero con una sola particularidad. La impunidad. Incluso algunos conductores aseguran que antiguamente los delincuentes pedían una ‘vacuna’ entre 3 y 4 mil pesos por viaje que pasara, pero ahora les es más fácil robar porque “son 200 y 300 mil pesos los que se llevan en cada atraco. Si roban tres o cuatro carros, haga la cuenta”.

Por ejemplo el atraco del domingo fue sobre las 7:00 pm en el sitio denominado La Arenera del sector de Villa Sandra. Esa misma noche robaron a otro conductor dos cuadras más abajo y 20 minutos después. Tampoco las autoridades actuaron.

Muchos conductores han optado por no denunciar porque todos aseguran que en la Fiscalía se quedan las denuncias en los archivos, mientras los delincuentes siguen matando y atracando, incluso varios han renunciado a la empresa por miedo a ser víctimas de los delincuentes.

El desespero de conductores y propietarios de vehículos los llevó a pensar en tomar represalias para que los escuchen. Ante la indolencia de las autoridades y el poco interés de la Policía y la Fiscalía, los transportadores están pensando en tomarse la Autopista o renunciar a prestar el servicio en la zona.

Anoche, justo en el momento en el que se redactaba esta nota, un conductor llamó y denunció otro atraco: “Un vehículo de Cootransucre fue abaleado y asaltado cerca de la Institución Educativa Julio César Turbay”. El hecho obligó a los conductores a suspender el recorrido entre Quintanares y la Isla, hasta tanto las autoridades no garanticen la plena seguridad en la zona.