Una mujer de 29 años descubrió que su esposo le era infiel con otro hombre, lo cual causó una decepción que la llevó a tomar la decisión de matar a su compañero. Según las autoridades, la sindicada envenenó a su compañero y luego instrumentalizó su cuerpo para dejarlo abandonado en el río Tunjuelito.

El fin de semana pasado, angustiada llamó a su esposo y le dijo que era muy urgente que se acercara a la casa porque su hijo menor tenía unos supuestos problemas de salud.A las pocas horas, el hombre sin saber lo que tenía en mente su compañera, llegó a su residencia en el municipio de Soacha. El  plan ideado por la  mujer era mezclar en una bebida algunos medicamentos para adormecerlo. Pero, no hubo efecto, y entonces le ofreció de nuevo otro jugo y lo mezcló esta vez con una letal porción de raticida.

Unos minutos pasaron y la víctima cayó en la sala de su casa pidiendo auxilio y la ayuda de su esposa, quien ante la situación aprovechó la indefensión de su compañero para instrumentalizar su cuerpo. Las autoridades, sorprendidas por este acto criminal, iniciaron la investigación y capturaron a la mujer, que se delató cuando le contó a su mejor amiga lo que había hecho con su marido.

Cómo se dio la captura

El CTI de Cundinamarca citó a la esposa de la víctima a varios interrogatorios, pero se contradecía, no podía explicar lo que había pasado en su residencia, se puso muy nerviosa y con evasivas respondió a los agentes.

La entrevista realizada a la mujer llenó de sospechas a los agentes, quienes de inmediato pidieron al fiscal del caso la interceptación del celular de la mujer.  Se encontró que salió una llamada del teléfono de la investigada y se comunicó con su mejor amiga. Durante varios minutos, la sospechosa, asustada y nerviosa por los acontecimientos, le relató y confesó a su mejor amiga el asesinato de su esposo.

Esta grabación fue fundamental para que el CTI de Cundinamarca la capturara y la presentara ante un juez de garantías. Ante las evidencias, fue enviada a la cárcel El Buen Pastor.

La opinión de un penalista

Para el abogado penalista Gildardo Acosta, puede decirse que es un homicidio con connotaciones de agravación, porque “se cometió en un compañero permanente o cónyuge, la víctima estaba en condiciones de inferioridad y le ocasionó la muerte”. El CTI de Cundinamarca descubrió que para ocultar su acción criminal y no dejar un sólo rastro, tomó una decisión para desaparecer el cuerpo de su marido.

“Con sus propias fuerzas lo envolvió en una sábana y como pudo logró meterlo en una caneca plástica. Llamó a un taxi y le pidió el favor al conductor que le ayudara a subir la caneca que estaba muy pesada de mercados y que necesitaba llegar a Bosa para entregarlos a los pobres”, indicó Acosta.Según el CTI, la mujer llegó a una parte del río Tunjuelito y echó a rodar la caneca plástica que cayó en las aguas negras y contaminadas.

“Es el primer caso en la historia judicial que se presenta un evento de este tipo. Esta vez la víctima es un hombre que resultó con el cuerpo instrumentalizado”, señaló el abogado.