El mismo espíritu que genero el metrosexual, la obsesión masculina urbana sobre el aseo y la apariencia personal, también ha creado su equivalente digital, datasexual.


El Blog Big Think ofreció esta descripción el año pasado: Son datasexuales aquellos que obsesivamente graban o almacenan datos sobre todo lo relacionado con su vida personal, y además piensan que sus datos son sexys. De hecho, cuanto más grande es la cantidad de datos, más atractivos se vuelven. Sus vidas desde una perspectiva de los datos en la red, están perfectamente cuidados.

El datasexual necesita crear una narrativa personal en la red que los haga agradable de cara a los demás. La diferencia entre las comunicaciones de cualquier persona, los profesionales del sector de la comunicación, y los data sexuales, es el énfasis de estos últimos en publicar todo lo que para los demás pueda parecer una muestra externa de su propia belleza exterior o interior en forma de datos, que para el resto pueden parecer del todo irrelevantes.

«No, no nos estamos volviendo locos, simplemente creo que nos hace falta un tiempo o un par de generaciones para integrar adecuadamente la capacidad de medir y controlar nuestro nuevo entorno digital. Lo lógico es que busquemos y exploremos nuevas maneras de expresarnos, lo cual es muy humano y chafardear lo que hacen los otros también.
Otro día podemos seguir hablando sobre como las marcas nos agradecen cada vez más nuestra faceta datasexual», afirma Xavier Jiménez, investigador del tema.