Oriundo de Chocontá, el actual Representante a la Cámara del partido Liberal aseguró que el próximo 20 de julio será un hombre libre en el departamento. Le apuesta a un trabajo serio para llegar a la gobernación de Cundinamarca, y a fortalecer lo que será el postconflicto del país, teniendo en cuenta que actualmente pertenece a la Comisión de paz del Congreso.


José Joaquín Camelo Ramos fue concejal de su natal Chocontá, diputado por Cundinamarca y dos veces Representante a la Cámara. Desde hace un año trabaja en el proceso de paz que adelanta el gobierno y la guerrilla de las Farc en La Habana Cuba, por eso considera que Colombia está en un momento crucial de su historia, y que muy pronto tendrá que hablarse del postconflicto.

El representante del partido Liberal habló también de la segunda fase del Transmilenio para Soacha, del Cazucable, invitó a los transportadores de Sibaté y Soacha a organizarse y anunció la instalación de una mesa de víctimas en abril próximo, en este último municipio.

Dr. Camelo, en sus dos periodos como Representante a la Cámara, usted ha participado en importantes debates en el Congreso. ¿Cómo resumiría estos casi ocho años de trabajo legislativo?

Muy difícil contar todo lo que hemos hecho en tan corto tiempo, pero resumiría el escenario de estos años en el Congreso de la República, en tres grandes ejes:

1- Hemos sacado adelante un proceso de reformas de orden institucional, de la mano de un gobierno que ha visualizado cambios, especialmente en el modelo de desarrollo económico del país. Uno de ellos tiene que ver con la democratización de las regalías, un régimen que era urgente modificar en aras de garantizar mayor inversión en los sectores más vulnerables del territorio nacional. Este régimen ha generado una apertura para poder enriquecer esa gran demanda de municipios que se han mantenido en una crisis social sin antecedentes. Fuimos ponentes y coordinadores de esa iniciativa, y pienso que ha sido el avance más importante para la desconcentración del poder, la descentralización y la autonomía que hoy reclaman nuestras regiones.

2- La puesta en marcha de una gran reforma al sistema financiero, tributario y fiscal, donde hoy encontramos la intervención al sector financiero, especialmente en tasas de interés. Es ir rompiendo con modelos de beneficios que quizás son tan invisibles en la opinión pública, pero que golpean el bolsillo del usuario. Se han venido desmontando la gran mayoría de estos tributos, los cuales estaban inmersos en el beneficio de algunas élites y multinacionales, y esos recursos se han destinado a mayor inversión social del país, especialmente hacia regiones vulnerables.

3- Todo el modelo de apertura democrática, que es el que le permitió al gobierno abrir el proceso de paz. Es el capítulo trascendental de esta gestión en el Congreso, de la mano del presidente Santos. Es un eje trasversal porque puede dar un vuelco al modelo de hacer la política, pero también de desarrollar social y económicamente el país. Estamos ad portas de superar un segundo reto, después de un año de poner en marcha un proceso de paz.

Hablando del proceso que adelanta gobierno y guerrilla, ¿cómo lo analiza desde su óptica, teniendo en cuenta que usted es copresidente de la Comisión de paz?

Hay que reconocerle al presidente Santos ese paso tan importante para entender el momento histórico, no solo para superar el conflicto armado, sino para darle una normalización a un país que reclama superar esta vergüenza y encontrar la otra resolución del conflicto, que es la que tiene que ver con la crisis social de esta nación. Por eso es importante lo que está pasando, lo que puede suceder en una eventual etapa de posconflicto y lo que quizás los colombianos deberíamos hacer: En primer lugar hay que fortalecer este proceso de paz, que es exitoso y tiene unos grandes dividendos, por eso creo que no es justo lo que están opinando unas minorías, al asegurar que se podría desbocar en una crisis mucho más álgida de la que hemos vivido. Ellos se equivocan y lo que están es queriendo boicotear un proceso que requería el país y que un gobierno se animó a cumplir con su palabra. En segundo lugar, si visualizamos este escenario de superar el conflicto, vamos a encontrar un país con más oportunidades y por eso desde el Congreso estamos muy comprometidos, por ejemplo realizando una gran pedagogía, organizando este proceso en todas las regiones, llevamos prácticamente un año en todo el territorio desarrollando mesas regionales de paz, donde hemos tenido una gran acogida de todas las fuerzas vivas del país, recibiendo inquietudes y propuestas que hemos llevado a La Habana para que sean parte de la discusión. Creemos que hemos aportado de manera útil al proceso, muestra de ello es el primer acuerdo que tiene que ver con el tema de desarrollo integral agropecuario para el país, el cual seguramente será oficializado próximamente.

Hablando de víctimas, entiendo que hay algo para desarrollar en Soacha el próximo año. ¿Es así?

Así es. Tenemos una mesa muy importante que tiene que ver con las víctimas, la cual anhelamos poner en marcha a mediados del mes de abril del próximo año para concluir con un acto que conmemore y reconozca a las víctimas, especialmente a las que llegan a Soacha en busca de una alternativa de vida, por eso a este municipio el gobierno debe corresponderle social y económicamente. Es una gran mesa de cooperación del orden regional, distrital, nacional e internacional para rodear al municipio.

El 9 de abril es una fecha importante, incluso decirle a las madres de Soacha, hoy símbolo emblemático para el tema de víctimas, que nos permitan rodear allí su lucha a través de las comisiones de paz y lograr sentar un gran precedente para decirle al país que a Soacha también hay que mirarla como esa gran ciudad de oportunidades, de gran inversión, y visualizarla más allá de su estigmatización de pobreza, como una de las regiones más importantes para la innovación, el desarrollo y la educación hacia los próximos años en nuestro país.

Cambiando de tema, se avecina la fase dos del Transmilenio para Soacha. ¿Cómo garantizar que la nación apoye con los recursos necesarios el desarrollo de esta obra tan importante para la ciudad y la región?

Esta obra tiene que ir de la mano de una gran sostenibilidad fiscal, para lo cual llamamos de manera muy urgente al gobierno nacional a que financie más allá de las expectativas que se han generado en este contexto de alianzas gobierno nacional, departamental y municipal, porque no podemos dejarle a Soacha que sea el único municipio que se encargue de sostener después todo el eje financiero de ese importante modelo de movilidad. Esto implica que se revisen las finanzas de Soacha para no permitir que sea el único cofinanciador del modelo. Creo que esto es una gran corresponsabilidad, incluso del Distrito y otros departamentos que tienen que ver con el eje transcendental de la primera relación de la región central del país. Mi llamado es a que haya una inversión de cooperación de los departamentos del Meta, Tolima y especialmente del Distrito, que garantizaría mejor movilidad y superar la crisis de migración que se tiene con el flujo Bogotá, Soacha, Cundinamarca, y eso tiene que ser sobre todo demostrado con más finanzas, no solo en la infraestructura, sino en la movilidad alternativa que demanda Soacha.

El tema de la alimentación de Transmilenio, ¿cómo la ve usted, especialmente para los transportadores de Soacha?

Aquí lo que no hay es que permitir que se vengan a usufructuar terceros, cuando tenemos hoy una oferta importante de años de transporte local, a la cual yo anhelo, se le debe dar la primera oportunidad para que se formalicen y como nueva empresa conectada al modelo de Transmilenio y otros servicios, sean ellos los pioneros en prestar también ese transporte alternativo en Soacha.

¿Cómo garantizar que los transportadores de Soacha se incluyan en esa gran torta?

Está demostrado que ese modelo puede tener la posibilidad de incluir a las empresas de Soacha. Lo primero que tienen que hacer los transportadores es hacerse visibles como una gran empresa capaz de responder al reto de la infraestructura de Transmilenio. Pensemos también en conectarnos con Sibaté, y me parece que es ahí donde debe trascender el liderazgo de los empresarios del transporte que son de ahí, nativos, que generan empleo. A ellos hay que rodearlos, apoyarlos y manifestarles que es el momento de organizarse para que hagan la primera oferta a este concesionario, y que sean ellos los garantes de una buena movilidad para Soacha. El paso es importante: organización, destacar un plan empresarial y establecer un gran acuerdo con el modelo para que se conviertan en el soporte fundamental, como sucedió en Bogotá con aquellos sectores donde no había otra alternativa que incluirlos. En Soacha valdría la pena solicitar un capítulo especial de cómo asociarse para beneficiarse de este gran proyecto, que es un gran negocio, no solo para los empresarios del transporte, sino que debe visualizarse también para las arcas del municipio de Soacha.

Y el proyecto del Cable, ¿se manejaría algo similar?

Sí, aunque es una importante oportunidad para invertir en la gente que hoy está ubicada en la montaña, que sufre las inclemencias del tiempo. Creo que hay que hacer mayor inversión en torno al cable, porque detrás de una infraestructura de este orden hay que pensar en la inversión social. Si el cable va a llegar a esos puntos neurálgicos, hay que pensar en que debe haber inversión, especialmente en el tema de salud, educación y me parece oportuno darle la bienvenida al Distrito; he escuchado al alcalde Petro querer invertir en el tema de salud, especialmente en el contexto de la línea del cable. Eso es un gran ejemplo para que el departamento de Cundinamarca también se anime, ojalá con inversión en educación, pero también la nación en mayor inversión social, especialmente para superar la vergüenza de la pobreza en esta zona.

Se avecinan las elecciones a Congreso. ¿Es cierto que usted ya decidió no lanzarse ni a Cámara ni a Senado?

El 20 de Julio seré un hombre libre e independiente en el departamento de Cundinamarca. Vamos a buscar nuevos horizontes. En esta oportunidad encontramos en el Congreso de la República una gran madurez, una oportunidad extraordinaria. Relaciones sociales, políticas, pero trascendentalmente del orden institucional a nivel nacional e internacional, nos ha permitido visualizar cómo es el Estado, cómo funciona y de qué manera reformarlo, pero también entendemos cómo se gestiona al interior para lograr avanzar y progresar al lado de las comunidades. Llegó la hora de abrir una nueva trocha, de encontrar oportunidades, ojalá con nuevos liderazgos, si el departamento se anima a lograr mover esa otra opción de visualizar nuestra Cundinamarca a futuro, en una eventual candidatura a la gobernación, sin dejar de lado la gran oportunidad de construir, de fortalecer lo que será el posconflicto para nuestro país.

¿Ya es una decisión, o aún lo está pensando?

Esta es una decisión que ha sido analizada a nivel familiar, a nivel de un colectivo que nos ha nutrido en los últimos años sobre la base del liberalismo, de algunos sectores independientes y de otros partidos. Es una decisión seria que tiene el objetivo de ostentar el poder en Cundinamarca pero de una manera independiente, alternativa, donde se puedan visualizar otras oportunidades para las regiones, especialmente para las más vulnerables, pero también el de construir un nuevo liderazgo para el departamento. En ese contexto es una opción, pero en otro somos una alternativa para continuar en la lucha por posesionar una paz sostenible y duradera para la inmensa mayoría de nuestro pueblo colombiano.