El constante azote por parte de los delincuentes a los residentes y transeúntes de Valles de Santa Ana de la comuna uno, ha encendido las alarmas de la comunidad en busca de hallar una solución que les permita vivir en su barrio con tranquilidad.


La intranquilidad de los residentes del barrio Valles de Santa Ana ha crecido con el pasar de los días debido al aumento de delincuentes que se aprovechan incluso de los niños. La comunidad asegura estar cansada y preocupada, puesto que los que cometen dichas fechorías son niños y jóvenes menores de edad que ya han causado daños graves a varias personas por robarlas.

Melissa Contreras, como prefirió llamarse una residente del sector, relató la forma en la que la comunidad describe a los delincuentes:

“La gran mayoría de habitantes ya saben quiénes son los jóvenes problema del sector y exactamente a qué se dedican. Es un grupo de ocho niños y jóvenes que se mueven de esquina en esquina buscando a alguien de quien aprovecharse, el problema es que pese a su corta edad llevan consigo incluso armas de fuego para intimidar a las personas y como siempre elementos cortopunzantes”, detalló la habitante.

La comunidad del sector asegura que detrás de la delincuencia los vándalos también se encargan de la distribución de droga en el sector, perjudicando más aún la situación de seguridad que deja como consecuencia el desplazamiento de algunas familias que se han visto afectadas por las actuaciones de los que están empeñados en perjudicar el bien común de los residentes del barrio.

“Varios vecinos han tenido que irse debido a amenazas gestadas desde los delincuentes en mención, y la falta de apoyo por parte de las autoridades ha contribuido al crecimiento de la actividad de los agresores, que cada vez adquieren más fama y reconocimiento en el sector, tanto así que el solo verlos en cualquier esquina lo obliga a uno buscar otros caminos para poder dirigirse a donde tenía planeado”, manifestó un residente del sector.

La comunidad es certera en señalar que el grupo de ocho jóvenes, que incluye algunos niños, es reconocido como “Las Ardillas”, quienes se encargan de la distribución del microtráfico en el barrio, de amedrentar a la comunidad y demás jóvenes, al tiempo que roban las pertenencias de los transeúntes a cualquier hora del día.

“El crecimiento de la delincuencia en el sector se ha dado por la falta de apoyo de la policía y autoridades sobre el barrio, muchas personas aseguran que los policías del cuadrante están posiblemente relacionados con estas personas, hecho que se evidenció en la rendición de cuentas de la policía de Compartir. Mientras tanto nosotros tememos poder enviar a nuestros hijos a hacer algún mandado porque sabemos que ya hay algún malandro esperando para quitarle lo que lleva, y la distribución de drogas se ha incrementado de una forma crítica perjudicando cada vez más a los habitantes de Valles de Santa Ana”, concluyó otro residente del sector.