Con chaqueta y blue jean algo oscuros por el hollín de los perfiles metálicos que corta, solda y moldea, *Pedro Suárez hace a diario trabajos de ornamentación, especialmente puertas y ventanas que adornan las casas de algunos sectores del municipio de Soacha.


De manera independiente y con su taller que lleva abierto hace más de 10 años, Pedro genera ingresos para pagar el arriendo del local, el lugar donde vive y los gastos de su familia, integrada por sus dos hijos estudiantes, su esposa y su mascota: un perro de nombre Ranger.

Entre las necesidades básicas del ser humano, la vivienda digna es un sueño que muchos quieren hacer realidad, por eso Pedro está en contra de la vivienda de interés social que ofrece el Estado colombiano, porque afirma que “en esas casitas si se compra un televisor grande, se tiene que salir alguno de los residentes. Además que lo amarren a uno a una deuda de 15 años para darle de comer a los zánganos banqueros, es un despropósito en el que no estoy de acuerdo”.

Pedro siempre ha tenido en mente comprar un lote y construir una casa a su gusto, donde viva cómoda y dignamente, pero además tener un gran espacio para su taller y su familia.

Meses atrás, Pedro vio un aviso en una panadería que decía: SE VENDE lote en el barrio San Nicolás, tel …. Esto último con letra hecha a mano y marcador negro. Apuntó el número escrito allí para averiguar sobre el lote en venta. Llamó y contestó alguien encargado de ofertar el terreno, un comisionista con el cual se entrevistó y le proporcionó los datos de matrícula inmobiliaria y número de cédula del propietario del terreno, indispensables para verificar el estado legal del predio y de su propietario.

Días después, Pedro se desplazó hasta la ciudad de Bogotá, exactamente al barrio Venecia ubicado al sur de la capital, donde se encuentra la oficina de Notariado y Registro que corresponde a la zona sur donde municipios como Soacha, Sibaté y Granada están bajo su jurisdicción. Allí, en la ventanilla de la VUR (Ventanilla Única de Registro) trabajan funcionarios de todas las entidades encargadas de estos trámites: Instituto Agustín Codazzi, Catastro y Planeación. Pedro solicitó el certificado de tradición y libertad, y comprobó que efectivamente los datos proporcionados por el comisionista eran correctos y que el predio no tenía ningún inconveniente legal.

Pedro se animó, habló con su familia y empezó a hacer cuentas para reunir los 22 millones que costaba el terreno; tenía algunos ahorros, pero además se apoyó con dinero que algunos clientes le pagaron por adelantado y le pidió prestado otro poco a algunos amigos para así completar la plata con la cual cumpliría el sueño de comprar un ‘terrenito’ y construir la casa digna que tanto soñó para él y su familia.

Tal vez esto sea una versión moderna, más romántica y no tan trágica de ‘Siervo sin Tierra’. Por supuesto ahora las cosas son diferentes y a diferencia de Siervo, Pedro no es tan ingenuo y sus 45 años ya le han dado algo de experiencia en las cosas de la vida. La familia Suárez decidió hacer el negocio, llamaron al propietario del predio, el cual sólo vieron una vez en todo el tiempo que duró el negocio. Pedro y el vendedor llegaron a un acuerdo de 22 millones de pesos, hicieron la promesa de venta donde acordaron el pago de 12 millones inicialmente y el resto sería entregado cuando salieran las escrituras a su nombre.

Tras mes y medio de afanes consiguiendo el dinero y haciendo trámites en las ágiles oficinas públicas, al fin la familia de Pedro consiguió un lugar donde construir su casa. Sería cosa de meses conseguir otro dinero para empezar las bases de la nueva vivienda que tendría amplias habitaciones, un local inmenso para el taller y una terraza completa para la mascota.

Luego de terminar el trámite y cancelar el dinero, Pedro visitaba constantemente su propiedad, tenía el ánimo de poner una cerca para que nadie se metiera allí e invadiera su terreno, pero días después se acercó a su taller la señora *Patricia González, con documentos en mano y afirmando que ese terreno era de ella, que tenía los soportes que lo podían comprobar, y que nunca había vendido ni repartido el patrimonio familiar.

“El pleito era vergonzoso por que la señora venía a mi trabajo y hacía escándalo delante de algunos de mis clientes”, afirmó Pedro.

Por esos días, Pedro estaba muy preocupado. Primero por los compromisos que tenía con sus clientes y además porque ahora nuevas deudas por pagar lo acosaban, también debido a este inconveniente decidió consultar en la Fiscalía, el Gaula, abogados e instituciones correspondientes, asunto que le robaba su tiempo de trabajo. Si el lote tenía enredos, perdería todo el dinero y su problema sería mayor.

¿Cómo fue el problema con la señora Patricia?

“Un día yo estaba en el lote y llegó la señora con la Policía, el agente me dijo que trajera los papeles del lote, mi esposa no estaba en casa y yo no tenía llaves. Me sentí mal porque mi conciencia sabía que yo no había hecho mal a nadie, yo compré el terreno de buena fe y constaté que el trámite fuera legal ante las instituciones. El policía me dijo que iba a tener problemas si yo no le mostraba la documentación, pero seguí firme y le dije que le podía comprobar que tenía las escrituras y un certificado de tradición y libertad a nombre de mi esposa, quien es la que aparece en la escritura”.

El policía llamó a su superior para pedir orientación en el tema. Este citó a las dos partes en la Comisaria. Al día siguiente, Pedro, asustado pero muy seguro, asistió a la citación, la señora Patricia nunca apareció y a la fecha don Pedro es el titular del predio, pues tiene escrituras y certificado de tradición y libertad recientes, y a nombre de su esposa.

Casos como la ocupación ilegal de lotes y la venta dos o tres veces del mismo predio, son casos que suceden a menudo, en donde los bienes se esfuman sin que sus dueños lo sepan. Este caso podría obedecer al poder otorgado a un abogado cualquiera que tramitó la venta del lote con el consentimiento de algún titular de la escritura, o que el lote fue vendido en varias ocasiones.

La venta ilegal de lotes y presuntas invasiones en algunas comunas del municipio han sido registradas en el portal web de Cundinamarca www. periodismopublico.com; ejemplo de ello se pueden ver las publicaciones de junio de 2012 y agosto de este mismo año. Igualmente años atrás los periodistas María Cristina Caballero y Alejandro Santos denunciaron redes de estafadores que han infiltrado las instituciones públicas encargadas de estos trámites, pero a pesar de estos informes y denuncias, pareciera que esta problemática aún sigue vigente y permanece sin control de las autoridades.

Es importante que quienes quieran adquirir un terreno se informen del proceso legal, que soliciten el certificado de tradición y libertad del predio, y que hagan los negocios directamente con quienes figuran en los documentos.
Tenga mucho cuidado cuando terceros negocien terrenos con usted y asegúrese de que el predio esté al día con la documentación para evitar posteriores dolores de cabeza.

Crónica escrita por Rodrigo Vargas Timote
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*Nombres cambiados por petición de los involucrados