Resulta fácil en un municipio como Soacha participar en el juego político propio de un Estado de derecho como el nuestro, y más cuando estamos ad portas de comenzar una campaña electoral para elegir JAL, concejales y alcalde. Lo que no se comparte mucho es ese libertinaje democrático donde hasta el gato puede participar e ingresar a ese sancocho de precandidatos que se alagan de decir que son ellos los escogidos.


Según el Secretario General de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), el Estado de derecho puede definirse como «un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos«.

Pero al parecer a muchos se les ha olvidado las obligaciones de cumplir las leyes y pretenden, con discursos baratos, convencer a una masa para que los apoye. Sólo basta con echar una mirada a aquellos aspirantes que dicen ser los dueños de avales y se alagan de decir que cuentan con todo el respaldo de uno, dos, tres y hasta más partidos y movimientos políticos.

Es claro que estamos es un país democrático donde todos pueden aspirar a ocupar cargos de elección popular, pero también debe ser claro que por esta época son contados los que tienen avales directos, y mucho menos se puede hablar de candidatos porque no ha llegado la fecha para inscribirse ante la Registraduría Nacional.

Es curioso escuchar en las cafeterías del parque, cerca de Unisur, Compartir y en algunas calles, a personajes que dicen tener avales de varios partidos políticos cuando eso es una vil mentira. Da risa que en medio de un té hablan duro y sin sonrojarse, asegurando que son los candidatos oficiales de tal movimiento político, y lo peor es que muchos les creen.

No se cuestiona la aspiración como tal porque es sana, lo que aburre y da rabia es que crean al pueblo ignorante y especulen como vendedores culebreros.
Las personas del común deberían saber que para ser candidato oficial a un cargo de elección popular deben cumplirse dos pasos fundamentales, además de los consagrados para evitar inhabilidades e incompatibilidades: que tenga aval de un partido político y que esté inscrito en la Registraduría.

A estas alturas, casi a seis meses de las elecciones, son contadas las personas que ya cuentan con un aval de su partido, pero la mayoría solo tiene en su cabeza una intención (buena o mala) de poner a sonar su nombre o, tal vez, participar activamente en las elecciones de octubre.

Hay que decir que cada partido tiene su mecanismo para escoger los candidatos. Algunos otorgan avales de manera directa, otros mediante encuestas, consultas y hasta contratan firmas especializadas de idoneidad, pero sea cual sea, hay que tener en cuenta que si el líder político es serio, hablaría solo con el aval en la mano.

“Es normal” por estos días escuchar tanta mentira y especulación sobre el futuro político del municipio, y ojalá los electores sean serios y responsables para evitar que ganen los habladores, mentirosos, lagartos y hasta corruptos. Desde hace un par de meses ya se han venido detectando ciertos personajes que-amparados en un trabajo social y con el pretexto de defender los derechos del pueblo- buscan beneficiarse y conseguir una curul en el concejo o intentar jugar como candidatos a la alcaldía.

Se reitera que estamos en un país democrático, pero hay que ponerle límites a esa democracia. No es posible que cualquiera venga a engañar a la gente asegurando que ya es candidato y prometiendo un cambio profundo en la administración del municipio, cuando apenas estamos en una época preelecoral.

Aspirar es sano, pero mentir no. Sería bueno que hablen los que tengan el aval en la mano y cuenten con aspiraciones serias de gobernar en beneficio del pueblo, y no aquellos negociantes de la política que solo buscan beneficios propios. La política hay que hacerla de forma seria y responsable desde campaña para que cuando se gobierno se haga de igual manera.

Hay que estar atentos para que Soacha cuente con candidatos serios y responsables, y ser prudentes para no darle oportunidad a quienes ponen a sonar nombres sólo por “medir el aceite” y luego beneficiarse de los resultados de esos falsos debates.