Los loros enseñan a sus hijos el nombre que los identificará, un sonido exclusivo transmitido de manera vertical que les será necesario en diferentes contextos.


Desde que nacen, los loros escuchan una y otra vez los llamados que les enseñan sus padres y que los identificarán incluso para presentarse en diferentes situaciones. También aprenden el lenguaje que se usa en su entorno, que puede diferir del de otras poblaciones.

Desde el nido, los padres enseñan a los polluelos el que será su marca para la vida, que usará tanto para presentarse como para que lo llamen, así lo demostraron Karl S. Berg, de la Universidad de Cornell en Estados Unidos y colegas quienes observaron este comportamiento en una población de loros salvajes de Venezuela, descubriendo así la transmisión vertical de la marca individual.

En un artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B , Berg y sus colegas recordaron que los loros en cautiverio son ejemplo de imitación de voces y se sabe que en esa condición muestran evidencias de llamados de contacto por su nombre (el sonido que los distingue) que los ayuda a distinguir vecinos, sexo, parejas y miembros de una población.Esa situación fue demostrada en loros adultos Forpus conspicillatus.

No se conocía cómo funcionaba esa asignación de nombres ni si se presentaba en un ambiente natural.

En los humanos, es frecuente que el desarrollo vocal se de a la par con el nombre que dan los padres al bebé, por lo que en estas aves cabía esa posibilidad o, bien, que fuera una marca innata.

Se ha presumido que en las casi 350 especies de loros, individuos de ambos sexos aprenden señales vocales a través de la vida para satisfacer una amplia variedad de funciones sociales.

Los investigadores colocaron 16 videocámaras en una población de loros en Venezula que desde 1987 vive en unos nidos suministrados por científicos. Para eliminar la posibilidad de la herencia, cambiaron los huevos de ciertos nidos, de modo que en algunos crecieron loritos no emparentados con sus padres biológicos.

Encontraron, como recordó el blog 80Beats en Discover, que los padres comienzan a emitir sus llamados distintivos del polluelo cuando estos están muy jóvenes, entregando un patrón que ellos imitarán y le agregarán su propia marca para crear el nombre.

En un artículo en la revista Science , Berg explicó que los loros en crecimiento se reúnen en grupos grandes, por lo que los padres necesitan alguna manera de identificar sus hijos. Al salir del nido deben llamarlos, pues continuarán alimentándolos otros 21 días.

Después del experimento se encontró que el nombre de los loritos es más similar al de los padres que los cuidaron que al de los padres biológicos, lo que descarta además que los nombres dados sean una condición innata

Así, los loros son la tercera especie que se conoce que nombra a sus hijos para distinguirlos y a diferencia de los humanos, con seguridad no necesitarán acudir los loros a una notaría a deshacer el entuerto que sus padres les han hecho.

Datos curiosos

  • 1. Los loros también tienen dialectos geográficos, como se demostró en Amazona auropalliata; los individuos que migran deben aprender el del sitio donde llegan.
  • 2. El cuidado prolongado por parte de los padres es importante en las aves. En los loros les permite un mayor crecimiento del cerebro, dijeron investigadores.
  • 3. Estudios en aves se han centrado más en el aprendizaje de canciones que en el de los llamados, por eso se ha hecho más énfasis en el periodo posterior al nido.
  • 4. La investigación sugiere que los loros podrían brindar un modelo para estudiar cómo surge el discurso -el habla- en humanos, tema en continua auscultación.

Fuente: Ramiro Velásquez Gómez, diario El colombiano.