El Alcalde Petro es controversial. Lo ha sido siempre en su trayectoria pública y lo es ahora como Alcalde. “Un volcán de iniciativas” dijo el saliente Secretario de Gobierno Antonio Navarro de su hasta hace pocos días jefe en la administración de la ciudad.


Se le abona al Alcalde haberse atrevido a encarar, junto a otros, la lucha contra los carteles de la contratación de Bogotá. También su interés por producir transformaciones importantes en la vida de la Capital. Quizás a ello se deba su afán por anunciar propuestas de todo tipo. Lo ha hecho desde la campaña y no ha parado de hacerlo desde su elección como Alcalde Mayor. Pero el rumbo que todo gobernante está llamado a concederle a la sociedad y al Estado no se hace a partir de anuncios o golpes mediáticos, muchos de ellos sin continuidad o trascendencia. La estructuración de políticas públicas, la gestión cotidiana de las mismas y la capacidad y destreza para atender las permanentes y crecientes demandas ciudadanas, son atributos que la ciudadanía espera de sus gobernantes. Y a Petro muchos sectores de la ciudad parecen pedirle menos controversia y anuncios y mas realizaciones y acciones.

Queremos sumarnos a quienes desde distintos ángulos han realizado una valoración del arranque de la nueva administración. Cien días constituye un lapso de tiempo para reconocer aciertos, pero también para prender las alarmas sobre asuntos críticos o para identificar retos por sortear desde el gobierno.

Tres son los asuntos que hemos considerado para este primer corte de cuentas al Gobierno Distrital : el estilo de gobierno, el gabinete y el equipo de gobierno, y la puesta en marcha de algunas decisiones o políticas públicas.

Más Alcalde que gabinete

El Alcalde ha construido un gobierno de partido. Para ser más exactos su gabinete ha sido una mezcla de personas que provienen de su círculo político más cercano o de la academia crítica o de izquierdas. Esa composición no sorprende viniendo de un Alcalde que a cambio de “construir sobre lo construido” prometió rupturas al modelo de ciudad que Bogotá ha venido construyendo desde la primera administración Mockus. Y eso seguramente para Petro significa gobernar con los suyos, aunque en uno de los debates televisivos en plena campaña había afirmado que no dudaría en convocar a sus competidores a gobernar con El. Tampoco el modelo de un gobierno de coalición ha contado con buena suerte en la administración Petro. El gabinete se armó a imagen y semejanza del Alcalde y la tardía pretensión de una coalición de menor calibre fracasó tan pronto fue anunciada por el entonces Secretario de Gobierno Navarro Wolff. Pareció más bien una estrategia para asegurar unas mayorías en el Concejo que un esfuerzo por construir un acuerdo programático sobre la ciudad que tuviese consecuencias en la conformación del gobierno.

En todo caso debemos reconocerle al Alcalde que el nombramiento de su gabinete fue un acierto por la experticia técnica y las calidades académicas que reúne. En esta primera etapa confirmó el acierto en incorporar además la experiencia pública y el liderazgo de Navarro en la Secretaría de Gobierno y Guillermo Alfonso Jaramillo en Salud. Es notable la trayectoria de honestidad de buena parte del equipo de gobierno, salvo algunas desafortunadas excepciones, pero preocupa el poco kilometraje político de buena parte de ellos para sortear las dificultades de este tipo de cargos. Allí radica su principal reto, junto a la urgente designación de un Secretario de Gobierno en propiedad que, entre otras cosas, lidere el trámite del Plan de Desarrollo y otras iniciativas fundamentales en el Concejo capitalino.

Pero es evidente que el protagonismo del Alcalde es inversamente proporcional al liderazgo de su equipo. El ritmo de sus anuncios y trinos van a una velocidad tal que deja rezagado al gabinete. Esta arritmia muestra a un Alcalde no suficientemente acompañado técnicamente por su equipo de gobierno. O unos funcionarios que se enteran de decisiones de su cartera por pronunciamientos públicos del Alcalde. Da la sensación de que la ciudad tiene más Alcalde que gabinete de gobierno.

Sin embargo preocupa la interinidad que aún hoy hay en 14 de las 47 entidades distritales, sobre todo porque en ellas descansa la ejecución de políticas públicas vitales para la ciudad y para el propio Petro, como la Caja de Vivienda Popular, el Fondo de Vigilancia y Seguridad y el Instituto Distrital de Recreación y Deportes. Al no haber nombramientos en propiedad en 5 entidades y otras 9 que siguen con directores nombrados en la administración anterior, el funcionamiento de las entidades se paraliza, la gobernabilidad en las mismas se desvanece y las decisiones urgentes e importantes se aplazan. Junto a ello preocupa que se produzcan masivas desvinculaciones de contratistas y servidores públicos sobre las que descansaban importantes labores y actividades. Tiene el reto Petro de que el necesario ajuste del numero de contratistas se haga con rigor, responsabilidad y respeto por los derechos de los trabajadores. A cambio de la tentación del revanchismo hacia las administraciones anteriores o el sectarismo político, se debe acudir para ello a criterios meritocráticos.

Mención especial merecen desaciertos como los fallidos nombramientos de Polo Ávila como director del Fondo de Vigilancia y Seguridad, y Juanita patricia Caicedo como directora de la Caja de Vivienda Popular, quienes resultaron impedidos para ejercer sus respectivos cargos.

Un gobierno en vértigo

Petro no ha conseguido tranquilizarse como Alcalde. En estos cien primeros días los ha vivido en el vértigo. El exceso de anuncios, la pugnacidad en sus relaciones con el Concejo distrital, la frialdad con los representantes de los órganos de control de la ciudad y las tensiones con el gobierno nacional son muestra de un estilo que mantendrá en vilo a los bogotanos.

Una relación pugnaz con el Concejo Distrital, basado en la descalificación o el desconocimiento del cabildo, no es lo más aconsejable. Petro está llamado a demostrar su talante democrático respetando el sano equilibrio de los poderes públicos. Debe desplegar una capacidad de movilización de los poderes públicos y los actores políticos de la ciudad alrededor de una hoja de ruta. La participación ciudadana a través de los Cabildos y Encuentros Ciudadanos si es exitosa fortalece la ciudadanía pero es insuficiente como recurso democrático. El Alcalde va a necesitar que iniciativas, como el Plan de Desarrollo o el cupo de endeudamiento, tengan un feliz trámite en el Concejo Distrital. Es mejor que así sea.

Han sido desafortunados, en estos cien días que evaluamos, los cuatro cortocircuitos que el Alcalde ha tenido con el Gobierno Nacional. el Tranvía por la ALO o por la Séptima, el trazado y prioridad del Metro pesado, la construcción de la ALO y el anuncio de un posible razonamiento de Gas y Energía en la ciudad. Si bien pueden existir desacuerdos con el gobierno nacional, es un reto para el gobierno de la ciudad, desarrollar unas relaciones basadas en la prudencia, la cohabitación e incluso la cooperación de todo tipo, si se tiene en cuenta que las partes se necesitan mutuamente para llevar a feliz término proyectos estratégicos para la Capital.

Por su parte las relaciones del Alcalde con los órganos de control se han caracterizado por su frialdad, lo que es un desacierto, más aún, si se tiene en cuenta que el Alcalde, ha planteado una lucha sin cuartel contra la corrupción que requiere del apoyo y cooperación de estos entes.

La gestión de las políticas

El Alcalde Petro ha hecho explicita su pretensión de producir rupturas en el modelo de la ciudad. Así lo anuncia el programa de gobierno que inscribió junto con su candidatura y su propuesta de Plan de Desarrollo. La pretendida fusión de las empresas públicas, es solo un ejemplo de esa búsqueda. Pero puede resultar arriesgado y hasta ingenuo desestimar el exitoso criterio de “construir sobre lo construido” aplicado por gobiernos anteriores. Arriesgado porque la ciudad trae unos acumulados en movilidad, seguridad o política social cuya sustitución resultaría costosa institucional, fiscal y socialmente. E ingenua porque muchos de los programas que se anuncian como novedad vienen o son replicas de iniciativas de administraciones anteriores. A veces la ingenuidad se expresa en el desconocimiento de normas y disposiciones legales que aclaran los límites y alcances del gobierno.

En materia de Movilidad, la multimodalidad promovida acertadamente por el Alcalde (Metro, Transmilenio, Tranvía, Tran, Bus, Automóvil, Bicicleta, Peatonal), es el enfoque que trae el Plan Maestro de Movilidad expedido en el 2006, que recogió los acumulados de la ciudad en la materia. Constituye un reto urgente para el Alcalde y su equipo de movilidad establecer las prioridades de inversión con relación al desarrollo de las distintas modalidades de transporte. El sentido común y los estudios técnicos aconsejan invertir los recursos y colocar el énfasis en los proyectos más avanzados y sólidos. La implementación del SITP, la primera línea del Metro pesado y las troncales de Transmilenio por la Boyacá y la 68 resultan ser los proyectos más maduros. Es urgente también resolver el problema de los contratos del Transmilenio por la Séptima y por la calle 6 y poner en operación por fin las troncales de la 10 y la 26. Un modelo de mantenimiento de las vías que supere el fracaso de los distritos de conservación y una estrategia de desarrollo vial recogiendo el estudio sobre Autopistas Urbanas de la Corporación Andina de Fomento, es enteramente aconsejable.

Es de destacar el interés del Alcalde por la renegociación de los contratos de la primera fase de Transmilenio por los efectos tarifarios que ello tendría. Pero ello no es condición suficiente para resolver el actual colapso del sistema. Todavía estamos a la espera de un completo plan de choque, aunque la descongestión de algunas rutas por la calle 6 ha resultado una medida positiva. El Alcalde debe, en todo caso, evitar un discurso denigrante frente a un sistema que es patrimonio de la ciudad.

En materia de Seguridad, la política de Desarme ha sido uno de sus principales aciertos, ya que ha contribuido decididamente a disminuir el índice de homicidios en la ciudad, como lo muestran las cifras. Aunque es justo reconocer que la mejora en los indicadores de seguridad obedeció también al impacto de estrategias como el plan cuadrante y los golpes dados por las autoridades de policía a estructuras delincuenciales importantes. Mantener una armónica relación con la fuerza pública constituye una condición sine qua nom para seguir mejorando las condiciones de seguridad de la Capital.

El lanzamiento del programa de Salud Preventiva, cuyo origen se halla en el programa de Salud a Su Hogar, es otro acierto, ya que está demostrado que las políticas de salud centradas exclusivamente en lo curativo, son costosas y destinadas al fracaso. Poner al descubierto la captura de los recursos de la salud por parte de redes corruptas, es un acierto, así como, solicitar un papel más activo a la Superintendencia para conseguir un mayor control a las instituciones prestadoras de salud en la ciudad.

En materia de Lucha Contra La Corrupción, a pesar de ser una de sus principales banderas, es un reto aún, ya que no es conocido un plan para combatirla, razón por la cual, no se sabe sobre desarrollos normativos, y creación o fortalecimiento de instrumentos.

La política ambiental promovida por el Alcalde Gustavo Petro la consideramos como un acierto. Incorpora de manera prioritaria en la agenda públic la protección de los ecosistemas estratégicos de la ciudad como los humedales, los cerros y los paramos. Esta estrategia deja en claro la intención de la que ciudad conciba el agua como eje articulador del desarrollo y como parte de un nuevo modelo de ciudad más acoplado a los retos planteados por el calentamiento global.

Es un acierto reconocer el derecho al agua a través de la puesta en marcha del mínimo vital gratuito de 6m3 para los usuarios de estrato 1 (expedido mediante el Decreto 845 del 3 de noviembre de 2011 por la ex alcaldesa Clara López), además la ampliación de la cobertura al estrato 2, por lo anterior y a partir del 23 de febrero del año en curso 617mil familias bogotanas gozan de este gran beneficio y responsabilidad.

Otro acierto ha sido la apuesta en marcha de acciones para la protección animal, al implementar tres de los siete compromisos de la política animalista: En primer lugar el anuncio de que las empresas públicas de Bogotá no financiarán, subsidiarán o patrocinarán corridas de toros; la conformación del escuadrón de protección animal dirigido por la Policía del Distrito y por último el compromiso para agilizar el proceso para sacar de circulación a los vehículos de tracción animal.

Por otro lado, si bien es de gran importancia la apuesta de la Administración Distrital por implementar la Política de Basura Cero, es desafortunado la obligada nueva prorrogado de los contratos sobre Recolección, Barrido y Limpieza de la Ciudad que tanta polémica han generado.

En educación la administración aún se encuentra en el terreno de los anuncios. El Alcalde aún no deja en claro cómo va a lograr que la calidad en la atención de niños de 0 a 2 años no desmejore con los jardines infantiles ubicados en casas y no en instalaciones debidamente construidas. Así como tampoco se muestra con claridad cómo va a lograr que la atención de los niños de 3 a 5 años se haga adecuadamente en colegios del distrito, cuando es conocido el déficit en infraestructura educativa que aún tiene la ciudad.

Lo mismo sucede con la oferta de jornada única, convertida ahora en jornada extendida, que ya la ciudad conoció como programa Ciudad-Escuela-Ciudad en la administración Garzón y cuyas metas superan en mas de200 mil niños y jóvenes a las metas planteadas por el actual Secretario de Educación. Y en el campo universitario, aún no existe claridad respecto a la articulación del grado 12 con la oferta universitaria público-privada.