Hace aproximadamente un año, seis aves rapaces recién nacidas llegaron al Centro de Recepción de Fauna de la Secretaría de Ambiente. Pequeñas y casi sin plumas, estos currucutús (Megascops choliba) empezaron un largo proceso de rehabilitación para poder sobrevivir en la extensa sabana de Bogotá.


En la pasada temporada invernal, estas aves cayeron de sus nidos y se extraviaron del grupo familiar. Varios ciudadanos, al ver a los pequeños polluelos, se comunicaron con la SDA para que se hiciera cargo y evitara que murieran.

Según expertos del Centro de Fauna, las rapaces crecieron en la zona de neonatos, donde se les brindó alimentación, calor y la temperatura necesaria para alcanzar su madurez y desarrollo.

Luego fueron trasladados a una zona de jaulas exteriores en donde se les enseñó a volar ejercitándoles a diario su capacidad de vuelo y acostumbrándolos a consumir presa viva; así se les motivó su necesidad de caza para sostenerse en vida silvestre y sobrevivir bajo condiciones naturales.

“Tras verificar que los ejemplares se encuentran en condiciones aptas se retornar a su vida natural se decidió liberarlos en cercanías al parque la Florida, zona que cuenta con vegetación, cuerpos de agua y el alimento necesario para lograr que la especie se mantenga”, dijo Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario Distrital de Ambiente.

Los currucutús, que ahora están en edad adulta, sobrevolarán La Florida este jueves en horas de la mañana. Son llamadas así por las vocalizaciones que emiten, y son consideradas las aves rapaces más pequeñas.

Tienen hábitos nocturnos. Habitan en selvas, montes naturales y artificiales, sabanas, cerros de hasta 2.000 metros sobre el nivel del mar, plantaciones, parques y jardines.

Esta ave se encuentra normalmente solitaria en edad adulta. Durante el día permanece entre la vegetación, pasando desapercibida gracias al camuflaje que le brinda su plumaje críptico.