Residentes dijeron que la confianza en la policía se perdió, que algunos deshonran la institución y que hay manzanas podridas que se deben sacar. También se anunció la llegada de 500 uniformados más.

Líderes, comunidad y autoridades se reunieron en la comuna uno para analizar la grave problemática de inseguridad que vive el municipio. La mayor parte de asistentes coincidió en que se sienten inseguros en las calles de la ciudad y hay quienes aseguraron que la policía no hace frente a la delincuencia como debe hacerlo, y que algunos deshonran la institución con su comportamiento, olvidando su razón de ser.

Buena parte de los asistentes reconocen que detrás de cada uniformado hay un ser humano como cualquier otro, pero también es claro que si portan un uniforme es para servir, velar por el bienestar de la comunidad y para defender a los ciudadanos de la criminalidad.

En la reunión hubo cuestionamientos porque la policía no cumple con su deber, muchos dijeron que cuando llaman a las unidades de reacción inmediata no acuden, y cuando lo hacen, no paran ni indagan lo que sucede. Se preguntaron por qué en las madrugadas no realizan las rondas habituales y por qué en muchas ocasiones durante sus horarios laborales se ven uniformados pegados al teléfono y dispersos con lo que pasa alrededor.  

La confianza en el policía se perdió, muchos no denunciamos porque desconfiamos del uniformado; he sido testigo que algunas veces cogen al delincuente y al momento está suelto sin ser llevado a un juzgado, y si bien en muchas ocasiones es culpa de las leyes colombianas, también está pasando que los policías se dejan comprar porque no creo que en dos horas estos ladrones vayan ante un juez. Entonces, ¿cómo fortalecer los lasos entre policía y comunidad?, porque si sueltan a los delincuentes, luego la emprenden contra quien los denunció”, dijo uno de los asistentes.

Frente a este tema, el concejal Hernán Soto, quien también hizo presencia en la reunión, expresó que hay que trabajar en esas acciones desde adentro y expulsar y judicializar a esas manzanas podridas que le hacen daño a la institución. “Es sabido que en ocasiones algunos policías se toman atribuciones que no les corresponde, muchas veces cuando salen las personas en su carro se ven policías haciendo funciones de tránsito cuando no les corresponde, pidiéndole dinero a la gente, o a patrulleros parando los vehículos y solicitando el SOAT, otros pidiendo temas de salubridad en los locales comerciales sin ser parte de la Secretaría de Salud, son funciones que no son de ellos. Y por estar haciendo esas actividades que no les corresponde, están descuidando al ladrón, al fletero, a la delincuencia”, dijo el cabildante.

Soto fue enfático en decir que “debe haber un compromiso interno por parte de los policías en no recibir la comisión ni el porcentaje, no recibir dinero para que suelten al capturado”, por eso como un ciudadano más, pidió que se haga un escaneo interno para sacar a esas personas que están dañando a los que sí quieren hacer las cosas bien.

Frente a estas problemáticas, el secretario de gobierno, Danny Caicedo, quien también asistió a la reunión, declaró que extiende su apoyo total a la policía, pero sostuvo que el mando debe controlar a los cuadrantes. “No se puede seguir creyendo que son ruedas sueltas, es un deber de los comandantes y subcomandantes controlar los cuadrantes, apretarlos, exigirles que salgan y hagan su trabajo. No puede ser solo un saludo a la bandera y reunión tras reunión donde no se vean hechos concretos ni resultados”, añadió.

El Secretario también fue claro en decir que hay que trabajar desde la realidad que vive Soacha, y una de sus grandes problemáticas ha sido su crecimiento inesperado. “Ni siquiera el Gobierno Nacional es consciente de que en el municipio hay más de un millón de personas y lo siguen catalogando como de 600 mil, lo que es algo nefasto que termina afectándonos a todos, pues se envía menos policías de los que en realidad se necesitan”.

Del mismo modo expresó que hay que ser conscientes de lo que se tiene, y que “actualmente el municipio solo cuenta con 80 policías de la especialidad de vigilancia para un millón de habitantes.  De infancia y adolescencia hay 10 uniformados, entonces hablemos de realidades, de lo que verdaderamente se puede hacer”.

En ese sentido, aseguró que desde la Secretaría de Gobierno se está trabajando para hacerle frente a estas problemáticas, y una de las estrategias próximas a implementar y que ha funcionado en ciudades como Medellín, es ponerle un GPS a cada moto, lo que permitiría ver en tiempo real dónde está cada policía. Igualmente se continuará con la instalación de cámaras de vigilancia en algunos puntos estratégicos de la ciudad.

El funcionario también se comprometió con un aumento real en el pie de fuerza, no solo los fines de semana, esto debido a que Soacha ya no hace parte de la policía Cundinamarca, sino que ahora pertenece a una nueva estructura que se creó: la regional Sabana Norte, Sabana Occidente y Sabana Sur, esta última conformada por Soacha y Sibaté, lo que permitiría cerrar el primer trimestre del otro año con más de 500 policías nuevos para el municipio.

Finalmente, Caicedo destacó que la administración está trabajando en la adecuación de todos los requisitos logísticos y operativos que se requieren para la llegada de estos uniformados, de los que se espera que antes de finalizar el año lleguen por lo menos 100 para fortalecer la seguridad de todos los soachunos.