Quisiera empezar mis líneas manifestándole amigo lector que lo Respeto. Respeto su posición política, ideológica y religiosa, respeto su orientación sexual, respeto sus sueños y lo respeto como Ciudadano que posee en sus manos la libertad de expresarse. Mis líneas tan solo retratan el sentimiento de indignación que hoy siento.


Me indigno porque vivo en un municipio que ha sido cooptado por unas cuantas familias, políticos y gremios económicos que se llenan sus bolsillos de dinero, pero pasan por encima de nuestras necesidades. Es simple, para ellos no existimos y lo voy a ejemplificar con un día de mi vida.

Desde que despierto me indigno porque tengo que respirar el aire polvoriento de la minería ilegal, respiro el aire de la corrupción y de quienes se lucran con un negocio extractivo que acaba con nuestra calidad de vida y el medio ambiente. Pero a ellos no les importa.

Cuando salgo de mi hogar a las 7 de la mañana, aumenta el sentimiento de Indignación porque veo a mi alrededor una calle atiborrada de alimentos que se venden en el piso, al lado de cañerías, entre los orines y el excremento. Como si nosotros tuviéramos que comer la “inmundicia”.

Si volteo la mirada, veo bajo el efecto de estupefacientes a niños y jóvenes que seguramente están armados porque existen en nuestro municipio bandas, pandillas y grupos criminales que utilizan a la juventud para delinquir. Cuando percibo ello amigo lector, me doy cuenta que ser Joven en Soacha no es fácil y mi indignación me desgarra cada vez que pienso:

¿Por qué nosotros los jóvenes de Soacha debemos ser la clase obrera del país? ¿Por qué los jóvenes debemos estudiar en el SENA? ¿Por qué debemos conformarnos con los programas académicos de Licenciatura en Educación Física, Ingeniera y una infinidad de técnicos? ¿Por qué no tenemos espacios para soñar? ¿Por qué nos dicen que los problemas de seguridad en el municipio son nuestra culpa? Cuando en realidad a ningún gobierno, a ningún político le han interesado nuestras necesidades, todos las usan, las usufructúan y las parlotean en sus discursos para sus intereses personales.

Amigo lector, me indigna que para poder estudiar en una universidad de la ciudad de Bogotá, tenga que perder cuatro horas de mi vida atrapada en un bus (2 horas por trayecto). Me indigna la cantidad de dinero que debemos gastar en transporte público si trabajamos o estudiamos en Bogotá como si nuestros ingresos fueran muy altos.

Me indigna la educación básica de Soacha y su mediocridad. Me indigna que un Alcalde y un Concejo permitan la construcción de vivienda cuando no tenemos vías de acceso y aún más me indigno cuando la construyen sin el servicio de acueducto como es el caso de Maiporé. Pero, me indigna más que no hagan nada, que en épocas de elecciones nos ilusionen y en los 4 años siguientes se olviden de nosotros. Me indigna que los políticos usen nuestras necesidades, nuestros sueños para estar 4 años más en el poder.

Me indignan los políticos y los personajes públicos de nuestro municipio que hacen uso de su poder económico y/o social para darnos “regalos” en festividades como el día de la madre, el día del niño, el día del padre, pero que olvidan los problemas que sufrimos diariamente y los cuales no se solucionan con un muñeco, un plato de lechona o un festival musical. Me indigna porque se hacen ver tan “humanos” tan “solidarios” a costa de un PODER que nosotros como ciudadanos le dimos en su momento con nuestro Voto o Apoyo y que hoy se lo devuelven a nuestras comunidades en migajas.

Podría seguir enumerando un sinfín de situaciones que me indignan, que nos duelen a todos. Pero creo que este sentimiento de indignación y de dolor no sólo es mío, por eso amigo lector lo invito a que le demuestre al otro, a la sociedad, a los políticos, a los suachunos, al país, al Gobierno Nacional su indignación, su dolor, su abandono del Estado.

Lo invito a que por favor nos haga saber a todos qué es lo que “le indigna”, déjelo en un papel, escríbalo en una red social, use las vías legales como los derechos de petición o manifiéstese a través del arte. Como usted lo desee, exprese su indignación. No se deje acallar ese sentimiento, tampoco se conforme ni busque razones para justificar el diario vivir y las circenses situaciones que suceden en nuestro municipio.

GRITE, INDÍGNESE, MANIFIÉSTESE.

HAY PERSONAS QUE COMPARTIMOS SU INDIGNACIÓN, SU DOLOR, SU RECHAZO.