Cuando no existían los puentes peatonales sobre la autopista sur el reclamo de los habitantes y autoridades era constante. Sin embargo con la llegada de Transmilenio se construyeron seis nuevas estructuras que hoy son un dolor de cabeza para la comunidad, porque alrededor de ellos predomina el desorden, la mendicidad, el desaseo, la delincuencia y hasta el microtráfico.


puente-león-XIII.soacha

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La falta de atención de las autoridades permitió que los vendedores se apropiaran en cuestión de días de los puentes peatonales, especialmente los de San Mateo y León XIII. Puestos de comida en las entradas y salidas, venta de toda clase de productos, mendicidad protagonizada por personas con niños y la utilización de las columnas como baños públicos, atrajeron a delincuentes e incluso, dicen algunos, a vendedores de drogas ilícitas.

Uno de los puentes que representa desorden y caos es el de León XIII, situación que perjudica la imagen de la ciudad y pone en riesgo la salud e integridad de las personas que lo utilizan.

A medida que transcurren los meses, la degeneración del entorno y en el mismo puente forman el ambiente perfecto para que se propague la delincuencia y el desorden por parte de transeúntes y vendedores informales, los cuales están totalmente apoderados de las entradas y salidas del paso peatonal.

Nubia Cárdenas, comerciante vecina al puente y usuaria frecuente del mismo, describió la situación actual del mismo:

“El estado del puente se podría describir como caótico porque hay vendedores a lado y lado; a esto debemos agregarle la mendicidad, pues hay una cantidad de mujeres y hombres con niños en brazos, exponiéndolos a situaciones de insalubridad y peligro”, sostuvo.

El puente de León XIII es el que más ha sido perjudicado por la falta de compromiso y cultura de la comunidad, pues cada vez son más las personas que optan por botar las basuras a un costado del mismo, sumado a los olores de las comidas rápidas, el intenso hedor a orines y heces en las bases de la estructura, y al expedido por los desechos, mezcla que afecta la salud de los mismos comerciantes y de los cientos de usuarios que deben cruzar por ahí.

“Son los residentes y los mismos comerciantes, tanto informales como formales, los que hacen crecer la problemática. Todos los días llenan el puente de basura sin tener en cuenta los horarios de recolección; constantemente es tomado como depósito de escombros. Este es uno de los comportamientos que más afecta la imagen del sector y permite que los delincuentes se sientan en su espacio para afectar a los transeúntes”, manifestó Maruja García, residente afectada.

La comunidad coincide al definir que el principal problema del puente León XIII es la falta de autoridad, pues a pesar de ser el más cercano al Comando de Policía de Soacha e incluso de servir como acceso desde la comuna tres al sitio, la presencia de patrulleros a sus alrededores es casi nula.

“El año pasado se estaba empezando a ver un incremento en la presencia de policía, sin embargo ahora hace falta mucha vigilancia, cada vez son más los vendedores informales y con ellos la inseguridad y malos olores los que se apoderan del sitio que ya no pertenece al peatón, sino a unos pocos que lo hacen ver muy mal”, recalcó García.

Finalmente es de recordar que la falta de autoridad y el caos es un hecho que está tomando cada vez más fuerza en todos los puentes del municipio. Para preocupación de los mismos transeúntes, la mendicidad es una práctica que está creciendo aceleradamente y que se evidencia al observar mínimo a cinco personas, con infantes en sus brazos, en un mismo paso peatonal.