Los vendedores ambulantes  de Soacha protagonizaron una marcha pacífica desde Quintanares hasta la alcaldía municipal con el fin de pedirle al alcalde Juan Carlos Saldarriaga tener en cuenta la dignidad y derecho al trabajo, organización de puestos y la no intervención y atropello de la Policía Nacional.

Con pitos, pancartas y carteleras, vendedores de sectores como Quintanares, San Mateo, Ciudad Verde, la Calle 13, Parque Principal de Soacha, entre otros, decidieron salir a las calles y participar  en una caminata que duró alrededor de  hora y media para luego  hacer un plantón frente a la alcaldía municipal, donde la entrada de la entidad estaba custodiada por policías.

Los vendedores buscaban hablar con el alcalde municipal, pero este manifestó en sus redes sociales que estaba en reunión con la Car. Sin embargo varios funcionarios atendieron a los líderes de la marcha.  

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Sebastián Salazar, uno de los organizadores del planton, comentó que lo que se quería con la movilización era hablar con el alcalde municipal puesto que desde el 3 de enero lo solicitaron y no se ha logrado. No obstante sostuvo que al final de la jornada sólo se logró el compromiso de hacer agendas de atención, pero que los operativos de la policía van a continuar.

Por su parte, Viviana Padilla, asesora del Sindicato de Vendedores Ambulantes,  dijo que «nosotros estamos de acuerdo con la reubicación, que la gente tiene derecho a usar el espacio público, pero eso no puede ir en contra de un sector vulnerable como los vendedores informales que, en su mayoría, son de la edad adulta, jóvenes sin trabajo ni estudio, y madres de familia. Entonces los que marchan son personas que hicieron de las ventas en la calle su actividad económica porque pasa que estamos en un país que no garantiza el derecho al trabajo de todos. Tenemos la ley que nos ampara, una tutela que hay que revisar, lo que queremos es irnos por la vía legal para resolver las diferencias», explicó.

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Los vendedores informales aseguraron que en los últimos días han sido víctimas de abuso de autoridad y que les impusieron  comparendos que cuestan 900 mil pesos sin derecho de apelación. «Además se nos hace la recomendación de no volver a las calles porque si lo hacemos,  nos decomisan la mercancía», dijo Jorge Muñoz, vendedor de servicios de diversión los fines de semana en el Parque Principal de Soacha.

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La marcha estuvo acompañada de líderes sociales y políticos como Luis Agudelo y el concejal Heiner Gaitán, quien entre otras cosas admitió que la informalidad en algunos casos era sinónimo de loteos y microtráfico, «pero no podemos señalar a todos de dedicarse a ello, aquí hay familias que no tienen  otro tipo de actividad económica y viven de sus ventas, lo que toca es organizarlos; yo creo que se pueden hacer alianzas con empresas privadas para formalizarlos. El alcalde ha sido desacertado, primero hay que agotar todas las instancias antes de intervenir con la Policía. Señor secretario de gobierno, gente de la administración municipal, avancemos en ese pacto ciudadano, sentémonos con la mesa de vendedores ambulantes y busquemos soluciones para todos”, concluyó el concejal.