Diferentes artistas del municipio, liderados por los maestros de las escuelas de formación de la Dirección de Cultura, trabajan en la conformación de un colectivo para agremiar a los artistas de Soacha.


La idea surgió hace tres años en pro de impulsar el desarrollo de los artistas y como respuesta a la gran demanda de público que existía en las escuelas de formación, espacio que se ha consolidado como una gran cuna de artistas para Soacha, Cundinamarca y Colombia. “Soacha es una ciudad que está dotada de artistas de alto rango que han pasado por estas escuelas de formación. Muchos de ellos han podido salir del país a lugares como Japón, Shanghái, Hong Kong, Tailandia donde ahora se destacan gracias a su conocimiento, capacidad y desarrollo artístico natural. A partir de esa experiencia nos dimos cuenta que el talento no tiene ninguna relación con la capacidad económica de la persona, sino más bien con la virtud que se tiene de manejar un tema. Tenemos en cuenta que varios de nuestros alumnos jamás fueron a una universidad y sin embargo han logrado surgir en tierras extranjeras”, explica Jimmy Cantor, chelista egresado del conservatorio de la Universidad Nacional y maestro de la escuela de formación en música de la Casa de la Cultura.

Y es que además de la esta motivación inicial que impulsó la idea de gestar una organización para los artistas del municipio, la razón por la cual se piensa en tener un colectivo es la notoria falta de apoyo y fomento a estas personas por parte de los entes gubernamentales, “Llevo cuatro años trabajando en Soacha y es la primera vez que veo una transformación cultural como la que se vive ahora. Cabe mencionar que hemos contado con el apoyo de la administración municipal, pero el proceso como tal se dio gracias a que nosotros, los artistas del municipio nos impusimos ante las trabas que siempre se presentaban en ese aspecto. En Colombia desafortunadamente la guerra se lleva la mayor parte de los recursos del estado. Podemos ver a países como Brasil o México que están empezando a generar una transformación social a partir de la cultura. Si en Colombia queremos lograr algo similar debemos empezar desde estas pequeñas iniciativas”, añade Cantor.

Formalizar la educación no formal

A través de este movimiento se busca consolidar y descentralizar el proceso de formación que se viene realizando desde la Dirección de Cultura, esta vez para que sea algo más independiente y propio de los artistas que allí trabajan, “queremos que esa educación se convierta en algo más serio y formal para que todos nuestros artistas puedan profesionalizarse”, agregó el maestro Cantor.

Además del componente formativo, el colectivo tiene proyectado afianzarse como una entidad que pueda generar empleo a todas las personas vinculadas a el. Sebastián Jiménez, maestro de artes plásticas, da los detalles de este aspecto, “con la promoción de nuestras obras y nuestro trabajo queremos generar un sostenimiento económico con el cual podamos ser completamente independientes y autónomos, de tal manera que podamos dar rienda suelta a todos nuestros ideales y proyectos. Contamos con el apoyo del grupo de artesanos de Soacha, quienes han recibido de manera muy positiva la idea de formar este colectivo. Ellos aportarán su obra para impulsarla desde nuestra organización, de tal modo que recibamos una retribución económica”.

Ahora, los creadores del colectivo están en el proceso de registrar la organización en la Cámara de Comercio y adquirir una personería jurídica que les permita nacer en el mundo empresarial y ser legalmente reconocidos.

Con la experiencia obtenida y el trabajo realizado se desea tener un gran grupo que no se haya visto ni siquiera en Bogotá, ciudad que tiene una gran movida cultural. A lo anterior se suma el amplio bagaje que tienen personas como el maestro Cantor, quien ha tenido la oportunidad de trabajar con músicos y dirigir orquestas en Asia, Europa y Oceanía, esa misma experiencia que ha ayudado a sus alumnos a enriquecer su conocimiento en otras regiones del mundo.