Enfrentamientos protagonizados por pequeños grupos conformados por algunos estudiantes de secundaria de los colegios del sector, se han convertido en la constante pesadilla para los vecinos de este barrio, quienes han visto amenazada su tranquilidad debido a los perjuicios que los adolescentes provocan con sus actos.


El epicentro de las batallas es el Polideportivo del barrio, que además de los inconvenientes presentados y las dificultades sufridas por la comunidad a partir de su remodelación, ahora se ha vuelto el escenario donde se realizan los combates entre estos menores, que en su mayoría no superan los 13, 14 o 15 años.

“Acá se ve de todo, pandillas juveniles casi en cada cuadra, con el agravante de que aquí prácticamente cada colegio tiene su propio grupito, la verdad es algo denigrante y que le produce a uno vergüenza. En el polideportivo y los colegios cercanos, en especial en la Institución Educativa Compartir, semanalmente hay dos o tres batallas campales. El 24 de agosto pasado a las 6pm habían más de 60 estudiantes a la entrada de la cancha, ninguno superaba los 15 años y todos estaban con navajas y cuchillos agarrados a escasos metros del puesto de Policía. Debajo de la gradería del polideportivo hay una ludoteca y arriba una ‘fumoteca’, y es fácil encontrar después de las 6 pm a 20 o 40 muchachos fumando todo tipo de sustancias, sin dejar de lado que algunos policías pasan, ven eso y saludan a los delincuentes hasta por el apodo”, explicó Heriberto Ramírez, residente de Compartir.

Ramírez agregó que hay incertidumbre entre la comunidad por la construcción de la nueva Estación de Policía que se hará en el sitio conocido como ‘La Y’, pues manifiesta que si actualmente con el puesto instalado a escasos metros del colegio ocurre lo que ocurre, “¿qué irá a pasar cuando se lo lleven para La Y?”, expresó.
“Hablar aquí de inseguridad es repetitivo, porque desde que uno se sube al colectivo está expuesto a todo y cuando se baja es la misma historia. Los atracos y la drogadicción quizá son los problemas más recurrentes, pues para conseguir sus dosis los chicos se están yendo al robo a mano armada y le quitan las monedas hasta a los niños que van a la escuela”, manifestó Gloria Castiblanco.

Para ella, los chicos están tomando una conducta de ‘yo demuestro que tengo el poder’, la cual se manifiesta con los mencionados enfrentamientos entre niñas y niños, “es como si quisieran mostrar quien es más fuerte, pero la verdad es algo sin fundamento, es una violencia generada porque sí”, recalcó.

“La delincuencia juvenil es azotadora e increíble, es inaceptable que hoy tengamos a nuestros niños ya con armas, atracando y que no se les pueda decir que eso está mal porque la reacción es terrible. Estamos asustados con el problema de los niños y las niñas, pues no sólo hablamos de los hombres, sino también de las jovencitas de 13 y 14 años, que ya andan en las pandillas y con armas”, señaló Luz Estela Angarita.

Angarita argumentó además que los enfrentamientos son casi a diario y que los mismos se vienen presentando desde hace unos dos años para acá, “lo malo es que por parte de las autoridades ha faltado una respuesta efectiva, pues como se trata de menores de edad no se puede hacer mucho”, concluyó.

Los habitantes de Compartir hicieron un llamado a los padres de familia y a las autoridades para que exista una mejor formación en valores desde el hogar y un control más estricto en las calles, pues aseguraron que no puede ser posible que un menor como de ‘8, 10 o 15 años’ ya ande en las calles con bazuco, marihuana, navaja y hasta revólveres. Al mismo tiempo abogaron por la formulación de políticas concretas por medio de las cuales se mejore la educación y se generen espacios de sano esparcimiento y ocupación del tiempo libre.