A propósito de los actos vandálicos que se vieron en nuestra comunidad durante los días del paro de transportadores, NO sorprende de ninguna manera ver que son nuestros jóvenes menores de edad los mayores protagonistas de tan bochornosos y preocupantes actos.


Al contrario de muchos padres de la patria (en campaña política) que han salido públicamente a rasgarse las vestiduras con caras de preocupación y asombro terrorífico, quienes si vivimos día a día entre el pueblo y con la realidad latente y palpable no nos escandalizamos, aunque si nos preocupamos.

Las acciones de nuestros niños y jóvenes son un gran campanazo de alerta para la sociedad, son el reflejo cristalino y traslucido de las consecuencias de nuestras leyes de a peso, hechas especialmente para rendir pleitesía a los derechos y olvidar por completo los deberes, diseñadas para abusar de nuestra incompetencia inconsciente dándonos contentillo con el incentivo del derecho al “libre desarrollo de la personalidad” y generar la costumbre social de la permisividad bajo el precepto de “Un pueblo contento, aunque ignorante, es un pueblo que no pelea aunque este sufriendo”…El discurso del respeto a los derechos nos ha hecho olvidar por completo la observancia a los deberes y nos hemos convertido en una sociedad tiranizada por los niños-jóvenes quienes se pavonean dichosos incumpliendo toda ley y todo principio de respeto bajo la premisa “Soy menor de edad y no pueden vulnerarme mis derechos”.

Las calles pululan de jóvenes violentos y displicentes a quienes escasamente nuestro sistema de Justicia da una reprimenda en presencia de su acudiente, los hogares están infestados de jovencitos que se han convertido en los jefes de la casa y que someten a sus padres a su santa voluntad so pena de una denuncia ante bienestar familiar, nuestros colegios están repletos de estudiantes en contravía de toda norma, rebeldes sin causa que esgrimen sus derechos como la espada de Damocles sobre quienes quieren formar ciudadanos de bien, las universidades están colmadas de muchachos y muchachas para quienes el único interés en la vida es rumbear, tomar, drogarse y tener sexo libre por que así se vive la vida y soy libre de escoger como vivirla…

Nos estamos enfrentando a una GENERACION PERDIDA, una generación que se espera maneje nuestro país dentro de 15 o 20 años, una generación que se supone es el soporte de nuestro sistema social y económico, que pretendemos sea nuestra columna principal para llevar el peso de la seguridad social y pensional de quienes aun tenemos el sueño de una jubilación, nos enfrentamos a un panorama preocupante y desolador pero que aun se puede cambiar.

La solución esta en cada uno de nosotros, es hora de dejar de esperar que un mesías maravilloso y único llegue a un alto cargo publico y con su báculo mágico solucione todos los problemas de golpe y sin esfuerzo, es hora de concientizarnos que el cambio no se generara nunca desde arriba hacia abajo, que la transformación nace de abajo hacia arriba y que cada acción que yo emprenda como persona y como ser social poco a poco genera un cambio profundo en mi entorno. Es hora de que unidos, jóvenes, adultos y mayores le demos un significado relevante a la palabra Respeto amarrándola a la palabra DEBER y recordando que el cumplimiento de mis derechos nace en el cumplimiento de mis deberes.

Los invito a la reflexión y especialmente a la acción para dar solución a esta situación que hoy nos aqueja y nos preocupa, abro el debate y dejo la propuesta sobre la mesa, pero no nos centremos en el problema y en los análisis demagógicos que buscan culpables, enfoquemos todos nuestros esfuerzos en las soluciones y las acciones que en verdad nos permitan modificar y mejorar nuestra sociedad…

“Pensemos en nuestro futuro, pues el presente ya forma parte de nuestro pasado”…