Frente al aumento de casos de población de caracoles africanos, la CAR hace un llamado a controlar y manejar de manera adecuada la plaga presente en varios de los municipios de su jurisdicción, de esta manera se evitará su propagación puesto que representa un grave riesgo para la salud humana.


El caracol gigante africano es una especie exótica (achatina fulica), no nativa de Colombia, con alta capacidad depredadora e invasora. La CAR recomienda manipularlos únicamente con guantes y ante todo dar aviso a las autoridades para su control.

En Cundinamarca el reporte abarca los municipios de Agua de Dios, Quipile, Puerto Salgar, Guaduas, La Vega y Apulo. La especie se adapta a todos los climas y donde aparece genera varios problemas. Afecta la economía porque ataca alrededor de 800 especies de plantas, inclusive tubérculos, árboles frutales, leguminosas, cacao, café y ornamentales, entre otras.Genera desbalances ambientales porque desplaza a los caracoles nativos y al consumir cadáveres de otras especies se convierte en transmisor de un parásito que puede instalarse en el cuerpo humano generando serias consecuencias.

En los pulmones de las ratas muertas se encuentra un parásito, el nematodo o gusano de la especie angioustrongylus, que es adquirido por el caracol gigante africano al consumir esos cadáveres y puede transmitirse a los humanos cuando consumen la carne contaminada del caracol o entran en contacto con su baba.

No todos los caracoles están contaminados pero es muy difícil determinar en cuál está el parásito y en cuál no, de ahí el alto riesgo. Una vez ingresa al organismo humano, el gusano -cuyo tamaño es milimétrico- puede generar problemas intestinales, apendicitis, y si llega al cerebro produce meningoencefalitis. Estos casos ya han sido reportados en Brasil, por fortuna en Colombia no.

No obstante, el riesgo aumenta debido a la rapidez con que se reproducen estos animales puesto que son hermafroditas, producen varias tandas de huevos fértiles durante meses, cada postura oscila de 100 a 400 huevos que eclosionan entre 8 a 21 días en condiciones tropicales y cada caracol africano puede vivir de 5 a 9 años. Esta especie no tiene enemigos naturales como en África, su lugar de origen, donde se los comen los cocodrilos y otros animales en las zonas pantanosas y desérticas.

Llevar caracoles gigantes africanos de un lugar a otro ocurre en muchos casos de forma desapercibida. El desplazamiento lento característico de estos animales no es impedimento para que lleguen con rapidez a distintas regiones. Se adhieren a camiones y otros vehículos, nadie los percibe y así llegan a invadir otras zonas.

Por ejemplo, hay reporte de una vereda con alta presencia de caracol gigante africano y los expertos consideran que la situación pudo haberse generado en el transporte de diversos materiales traídos de otras partes para una urbanización que se construye en la zona. En los vehículos pudieron llegar caracoles adultos o huevos de la especie.

Lo que hace la CAR

La labor de la CAR con respecto a los caracoles gigantes africanos se centra en la capacitación de las autoridades, dirigentes, funcionarios y comunidad en general en los municipios de su jurisdicción.

Existe en la Corporación ambiental un equipo dedicado exclusivamente a este tema y su trabajo principal es explicar en colegios, centros de salud y otros sitios estratégicos de los municipios, cómo identificar la especie, cómo manejarla y cómo exterminarla, con base en la resolución 654 de 2011 del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

El exterminio de los caracoles gigantes africanos puede hacerse de varias maneras: por aplastamiento, por ahogamiento en agua en una bolsa cerrada, o rociándolos con sal común, con matababosas (molusquicidas) o con arsenato de calcio. Luego, los restos deben quemarse y sepultarse. Todo, con las medidas preventivas adecuadas y bajo el control de las autoridades pertinentes. Si se requiere asesoría los interesados deben dirigirse a la oficina CAR de su regional.