Mateo, un niño que nació y se crió en la finca de su familia, en el
sector rural de uno de nuestros municipios cundinamarqueses,
disfrutaba de montar en bicicleta sin casco ni chaleco, de recorrer
cada río cercano, mojarse, jugar trompo, yo-yo , yermis, la lleva,
policías y ladrones, escondidas, jugaba bocholo a la salida de la
escuela (algunos lo recordarán) . Andaba libremente por las
carreteras, calles y trochas y soñaba con ser piloto, él disfrutaba de
ir a la escuelita y compartir lo que tenía en su lonchera con sus
amigos.


Más adelante, cuando Mateo era un joven estudiante de un Colegio
Departamental, siempre aspiraba a poder continuar una educación
técnica, tecnológica o profesional, preferiblemente en Bogotá ya que
son pocas las cabeceras de provincia que ofrecen dicha posibilidad o
simplemente no ofrecen las carreras que la mayoría desea continuar,
claro que la falta de cobertura en educación superior en nuestro
departamento lo comentaré y trataré en otro artículo.

Mateo pudo, con el esfuerzo de su familia, hacerse profesional, pero
ojala fueran muchos los que tuvieran la posibilidad de continuar y
terminar una carrera , ejercerla, lograr un buen empleo y conseguir
poco a poco, pero con mucho esfuerzo las cosas básicas para vivir
cómodamente, armar un bello hogar y servir a la comunidad.

SERVIR A LA COMUNIDAD…

Gracias a Dios hay muchos cundinamarqueses que logran este «ideal»,
como nuestro amigo, pero generalmente se olvida devolverle al
departamento y/o pueblos todo lo recibido, principios, valores, una
educación, a veces precaria pero sana y una niñez ingenua y soñadora.

Todo lo anterior para contarles una gran iniciativa, proponerla y
hacerla masiva en todos los municipios; es el gran ejemplo que vienen
haciendo Mateo y unos jóvenes profesionales residentes en la capital,
pero oriundos de un pequeño pueblo cundinamarqués. Ellos contactaron a la mayoría de «paisanos» suyos y después de saber en qué área laboral se desempeñaban, optaron por crear una fundación que también puede ser «grupo de amigos de X municipio» o los famosos Bancos de Tiempo, con el único fin de unir esfuerzos y aportar un poquito de cada uno para retribuir todo ese agradecimiento a ese pedacito de patria que los vio nacer.

Ellos organizan brigadas de embellecimiento de espacios públicos, que
consisten en conseguir pintura (donada o por medio de colectas),
para pintar las bancas de los parques, los postes de energía, algunas
paredes o simplemente recoger basura una vez al mes, lo que genera un gran impacto en los habitantes y los motiva a apoyar esta causa.
Cada año hacen colectas de dinero o de útiles escolares, ya que aún
predominan las deserciones escolares por falta de recursos económicos. Organizan bazares con el objetivo de conseguir
dinero para invertirlo en alguna causa social, han llegado a construir
hasta un restaurante comunitario y mantenerlo para adultos de la
tercera edad entre muchas otras cosas, que como son desinteresadas
prefiere omitirlas o no publicitarlas.

La iniciativa de Mateo, quien realmente es un gran amigo de niñez,
se puede complementar con brigadas de salud, charlas de planificación
familiar, asesorías jurídicas, conferencias de liderazgo y una
infinidad de temas que usted, amigo lector, puede ofrecer de acuerdo a su conocimiento, experiencia y disponibilidad de
tiempo, a esa comunidad que por falta de oportunidades carece de
muchas cosas. Hay que entender que los gobiernos municipales hacen un gran esfuerzo, pero nunca será suficiente, por eso echémosle una
manito.

Lo que pretendo es simplemente generar conciencia, que no seamos
ajenos a nuestros orígenes, que orgullosamente digamos !YO SOY
CUNDINAMARQUES! y mejor aún, un cundinamarqués que ayuda a sus
semejantes, uno que le dedica un día al mes o al semestre a la
comunidad, un cundinamarqués que le dejará a sus hijos el ejemplo de
la solidaridad, de no olvidarse del medio ambiente, de inculcarles
que sin campo no hay ciudad, un cundinamarqués que no es
indiferente.

Por último los invito a que cuando tengan la oportunidad de reunirse con sus ex -compañeros de colegio ó cuando haya una reunión de colonias, propónganlo, organícenlo y verán que solo falta ese primer paso, ese liderazgo que algunos tienen por dentro y que muchos otros seguirán y gustosos apoyarán.

Cierro con esta frase que sería la más acorde para motivar a cada
organización pro mejoramiento municipal…»A Cundinamarca le debo lo
que soy, lo que soy se lo ofrezco a Cundinamarca!