Pediatras actualizan conceptos sobre cómo tratar la fiebre

A propósito del reciente Consenso Colombiano de Pediatría “Abordaje inicial del niño con fiebre”, realizado en la capital de Bolívar, se elaboró un documento que recoge las conclusiones de la reunión de expertos realizada en Bogotá en noviembre del año pasado y en la que participaron reconocidos especialistas de varias ciudades del país.


El Dr. Hernando Villamizar Gómez, presidente de la Asociación Latinoamericana de Pediatría y expresidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría, comenta que decidieron trabajar en este consenso porque la fiebre es una de las causas de consulta infantil más comunes, produce mucho temor en los padres y en la mayoría de los casos se afronta y trata de forma incorrecta: “La fiebre es mal manejada porque no se entiende su significado e importancia. Por eso la finalidad de este consenso es compartir con los profesionales de la salud y la comunidad una guía actualizada sobre lo que debe hacerse cuando un niño presenta temperatura alta y aclarar cuál es el mejor manejo y tratamiento de esta sintomatología”.

Uno de los puntos que enfatiza el especialista es que la fiebre no es una enfermedad. “El aumento de la temperatura es un signo, que traduce que el organismo está combatiendo una enfermedad o una infección, y en ese sentido es una señal positiva porque indica que el sistema inmune está protegiendo de una agresión”.

Por ello, advierte el pediatra, ante un cuadro febril lo más importante es buscar la causa de la alteración y tratar de disminuir el malestar del niño. “El enfoque del manejo y la medicación no debe estar dirigida a quitar la fiebre, sino a procurar que el niño se sienta mejor”.

El documento recomienda a los padres y profesionales de la salud analizar las características y presentaciones de los antipiréticos de venta libre, pues su correcta formulación dependerá de la edad, el estado físico y la historia clínica del paciente.

Por ejemplo, el ibuprofeno debe utilizarse en mayores de 6 meses, su efecto dura entre 6 y 8 horas, y también ayuda a disminuir las inflamaciones. El acetaminofén no tiene efecto antiinflamatorio y su acción se prolonga de 4 a 6 horas, pero puede administrarse en niños menores siempre que no padezcan insuficiencia hepática. También, eventualmente y sólo con indicación médica, se pueden emplear fármacos que contengan dipirona, ketoprofeno y nimesulida, pero está contraindicado el uso del ácido acetilsalicílico (aspirina).

La Dra. María Cristina Angulo, Jefa de Urgencias Pediátricas de la Fundación Santa Fe de Bogotá, asegura que la finalidad del consenso es ofrecer información confiable a padres y médicos: “La fiebre es un mecanismo normal de defensa y se dispara para activar todo el sistema inmune. Si se bloquea, puede facilitar que los gérmenes sigan proliferando y no se envían las señales adecuadas al sistema inmunológico, haciendo que se prolongue más la enfermedad”.

Afirma que, a menos que el niño sea menor de 3 meses, no hay que alarmarse y acudir a la sala de urgencias inmediatamente, sino dejarla que actúe. “Cuando supere los 38,5° sí se aconseja darle algún antipirético”, subraya la pediatra.

Además, puntualiza que la fiebre por sí misma no ocasiona secuelas a los pacientes: “Muchas veces se piensa que la fiebre puede dejarlos sordos, causarles meningitis o provocarles daños neurológicos, pero eso no es cierto. La fiebre como síntoma no tiene más repercusiones que el malestar que causa, excepto en la hipertemia maligna donde se alcanzan temperaturas cercanas o superiores a 42°C”.

Por último, la Dra. Angulo recomienda mantener a los pacientes hidratados y consultar al médico si la fiebre se ha mantenido alta (encima de 38,5°C) por más de 24 horas o 36 horas, si el bebé es menor de 3 meses, si se observa intensa y prolongadamente decaído, o si presenta señales de alarma como dificultad para respirar, dolor de oído, sangre en las deposiciones y molestias al orinar.

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