¿Por qué no pensar en grande? ¿Sí tanto nos importa el patrimonio arqueológico del municipio, su historia, su identidad, etc., por qué no pensar en construir una Ciudad Universitaria que albergue una de las mejores facultades de arqueología e historia del país, y por qué no de Latinoamérica?


Hace pocos días tuve la oportunidad de leer un artículo , publicado en este mismo medio, en el cuál se relataban los logros alcanzados en el proyecto de socialización de los predios de Terreros, en éste, se describen los principales hallazgos encontrados en el terreno y se hace énfasis en la necesidad que tiene la comunidad para que se proyecte allí la construcción de un Museo Municipal de Historia, en el cual, se ubicarían las piezas arqueológicas y se evitaría que éstas quedaran en manos de personas “cachetudas”, según las palabras del autor del mismo.

Como ciudadano, me pregunto lo siguiente: ¿A qué comunidad se refiere el autor de dicho artículo? ¿Cómo, cuándo y en dónde, el autor de dicho artículo recogió la expresión de más de 400.000 habitantes?. Es cierto, no asistí al proceso de socialización, ni puedo decir con certeza el número de personas que lo hicieron, pero dudo que en el salón de la Casa de la Cultura se haya congregado a toda la comunidad soachuna, o tan siquiera, a sus principales representantes por sector social, llámese juventudes, tercera edad, desplazados, madres cabezas de hogar, infancia, campesinos, etc.

Ahora bien, no discrepo de la idea de crear en Soacha un Museo Municipal de Historia, me parece una labor formidable que desde la Casa de la Cultura y su grupo de Vigías del Patrimonio se lleven a cabo las acciones necesarias para que dicha idea se haga realidad. Mi crítica va más allá de esto, si bien, Soacha posee un potencial a nivel arqueológico e histórico que ha sido desaprovechado, me preocupa que dicha institución termine siendo un monumento a la burocracia y a la corrupción que durante años ha permeado a nuestro municipio en todas sus esferas: políticas, sociales, culturales, educativas, de infraestructura, etc.(hecho histórico que puede ser documentado por investigaciones, noticias en diarios nacionales, etc.). Me preocupa además, que el Museo termine siendo un espacio inútil en comparación con las grandes necesidades que afectan a nuestra población y que aún no han sido resueltas, pero peor aún, me preocupa, que ante la entrega descarada que nuestros gobiernos hacen del territorio soachuno para la construcción de megaproyectos de vivienda, “la comunidad” pida a voz unísona que se construya un museo para evitar que nuestras piezas arqueológicas terminen en manos de personas “cachetudas”.

Ante esta situación, preguntó: ¿Por qué no pensar en grande? Es decir, porque no pedirle a las instituciones municipales, departamentales y nacionales, al ICAHN y a las constructoras que llevan a cabo sus megaproyectos en el municipio, que en vez de arreglar una casa y convertirla en museo nos donen su fuerza de trabajo, sus materiales, etc., para construir en Suacha una Ciudad Universitaria. ¿Acaso no somos merecedores de contar en nuestro municipio con un centro educativo de esta envergadura? ¿o acaso, pensar en esto es plantear una especie de utopía que merece ser tema de un cuento o una novela, al mejor estilo de Tomás Moro o Aldous Huxley?. Durante años nos hemos conformado con poco, ejemplos hay muchos, pero para nombrar algunos recientes: Todos los días tenemos que atravesar la autopista sur, un monumento a la incompetencia. Por esa misma vía, frente al imponente edificio de la Policía Nacional, una pequeña casa hace honor a lo precario de nuestra Justicia, ahí mismo, dos carros rojos de bomberos se estacionan, tal vez porque sus vías de salida para atender una emergencia son inexistentes. Pero, peor aún, es ver a músicos y artistas practicar en los pasillos de un edificio que es mal llamado Casa de la Cultura, porque sus salones son ocupados por la burocracia y la institucionalidad.

¿Por qué no pensar en grande? ¿Sí tanto nos importa el patrimonio arqueológico del municipio, su historia, su identidad, etc., por qué no pensar en construir una Ciudad Universitaria que albergue una de las mejores facultades de arqueología e historia del país, y por qué no de Latinoamérica? Algunos replicaran que soy un soñador o que no conozco los límites del presupuesto y la forma como se adquieren los recursos para llevar a cabo dicho proyecto, pero como diría Eduardo Galeano, permítanme el DERECHO A SOÑAR y desde allí empezar a motivar a la comunidad a cambiar nuestra realidad. Somos un municipio con una riqueza arqueológica enorme y eso nos permitiría tener para nuestra Ciudad Universitaria y su facultad de arqueología los espacios suficientes para las prácticas y trabajos de campo: Canoas, San Mateo, Terreros, Tequendama, el Vínculo, etc. De esta manera, no sólo estaríamos hablando de “apropiación social del patrimonio”, sino también de apropiación académica del mismo, Soacha sería un municipio pionero en investigaciones de este tipo, pero a su vez, generaría un espacio en donde se respondería a una de las grandes necesidades de la comunidad, la educación: motor de los grandes cambios sociales de un sociedad. Mejor aún, nuestra ciudad universitaria tendría una gran biblioteca y albergaría también el centro de investigaciones históricas, el archivo municipal y el museo arqueológico (Un ejemplo cercano es la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia UPTC, la cual, dentro de sus instalaciones tiene su museo, con bohíos y elementos de la cultura muisca, pero también con una de las mejores bibliotecas de la ciudad). Pero tal vez, lo mejor de todo, sería que nuestros jóvenes ya no tendrían que ir hasta otros lugares del departamento a recibir una educación de calidad, porque aquí, en nuestra querida Suacha, tendríamos una de las mejores instituciones educativas de Colombia. Además, como punto adicional, los profesionales del municipio, que durante años han dedicado parte de su vida a prepararse en diferentes áreas de la investigación contarían con un espacio en el cual desarrollar todas sus capacidades y poner a andar de manera práctica y con nuestra comunidad el conocimiento por medio de foros, congresos, seminarios, etc., entonces, ¿por qué no pensar en grande?, ¿por qué tenemos que acostumbrarnos a tan poco?, ¿por qué no pensar como una verdadera ciudad y optar por espacios dignos para nuestra comunidad?.