El Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, anunció que dejará de vender agua a municipios de Cundinamarca. La medida anunciada por el gobierno distrital despertó el descontento de diferentes alcaldes cundinamarqueses, quienes aseguran que la decisión «afectará el servicio en los centros urbanos de los municipios vecinos».


«Es irónico que los municipios de Cundinamarca dejen de recibir el agua, mientras ellos le entregan a Bogotá más del 80 % del líquido que consumen sus habitantes», dijo Joaquín Guzmán, líder social de Cundinamarca

«Aunque el Distrito haya dicho que el agua se le debe pedir a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, lo cierto es que la mayoría de municipios carecen de plantas de tratamiento, reduciendo las posibilidades de que las comunidades consuman el recurso desde sus lugares de origen. Además de esto es necesario revisar la consulta realizada al Consejo de Estado para determinar la competencia de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico para determinar la venta de agua en bloque», agregó Guzmán.

Para Diógenes Escalante, Concejal de MIRA en Soacha, es inconcebible que mientras el Gobierno Nacional impuso los Macroproyectos, ahora el Distrito diga que no va a vender agua a estos municipios. “La medida pone en peligro el abastecimiento de agua en las 140 mil viviendas que están en proceso de construcción en el municipio”.

No se entiende tampoco cómo el Ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, salió a respaldar el motivo de la Capital. Según el Ministro en declaraciones a diferentes medios de comunicación, afirmó que “Ya no será una venta de agua en bloque, sino que será una venta de agua en la cual participarán los alcaldes y las empresas municipales; en aquellas empresas que cuenten con las licencias ambientales se estudiará la viabilidad de hacerlo”. El problema es que se han dado los recursos a los municipios para realizar Plantas de Agua de Tratamiento, muchos de ellos andan buscando ayudas internacionales porque ni el Gobierno Central ni el Departamental lo tienen previsto, ni en sus anteriores planes departamentales de Agua, ni en la hoy ‘Agua para la Prosperidad’.

El Ministro dijo que la medida es para “evitar la urbanización expansiva en la Sabana de Bogotá”. La pregunta es quién ha permitido esta expansión?. No han sido acaso los macroproyectos impulsados por el Gobierno?. Entonces dónde está la razón clara?, se pregunta el Concejal de Soacha, Diógenes Escalante.

El anuncio de no vender más agua en bloque a nuevos desarrollos urbanísticos podría frenar la construcción de al menos 160.000 unidades de vivienda en Soacha, Mosquera, Funza, Madrid, Tenjo, Zipaquirá y Facatativá.

Programas afectados

Uno de los programas de vivienda que se vería afectado con la decisión del Distrito es el megaproyecto Ciudad Verde, en Soacha, cuya primera etapa ya alberga a 3.000 familias. El problema del suministro de agua, según datos de la Alcaldía de Soacha, sería para las otras 6 etapas del programa, que contempla la construcción de 42.000 unidades en total.

Puede suceder algo similar en el macroproyecto Maiporé, también en Soacha. Este desarrollo tiene casi terminada su primera etapa y aún no cuenta con suministro de agua.

«A Bogotá no se le puede olvidar que la mayor parte del agua que consumen sus habitantes proviene de Cundinamarca, tanto por el sistema de Chingaza como el de Tibitoc», puntualizó Joaquín Guzmán, quien además dijo que “es muy triste ver que un departamento como Cundinamarca, gran productor de agua, esté prontamente ad portas de vivir un momento difícil de suministro de agua, porque su producción se va para la Capital y la ciudad ahora no se la quiere devolver”.

Bajo la figura de venta de agua en bloque, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) -al igual que otras en sus regiones- ha venido suministrando agua potable a nueve municipios de la sabana, Chía, Cajicá, Sopó, Madrid, Mosquera y La Calera, entre otros. Bajo este esquema, la EAAB lleva su red hasta el pueblo y le vende el metro cúbico de agua potable entre 722 y 900 pesos en promedio, para que el municipio se encargue del resto.

Esto ha hecho, según varios alcaldes y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), que los habitantes de estas poblaciones terminen pagando las tarifas más caras de Colombia. Esto, porque al pago que le hacen a Bogotá, deben sumarle distribución, mantenimiento de redes y alcantarillado. Al final, un usuario de estrato 1 termina pagando, sin los subsidios, entre 900 y 1.400 pesos el metro cúbico, casi lo que paga el estrato 4 en la capital.