El origen de ciudadano y ciudadanía está íntimamente ligado al concepto de ciudad, entendida como el espacio en donde las personas crean una identidad, actitudes y valores en común al compartir un territorio. El ciudadano es aquel que actúa en favor de la comunidad haciendo uso de las estructuras políticas, económicas y sociales previamente establecidas, siendo está organización social la que delimita el alcance de los derechos y deberes de los individuos.


En Colombia con la Constitución política de 1991 se definió un nuevo marco de relaciones sociales, económicas, políticas y culturales, que otorgan un papel protagónico a los ciudadanos y ciudadanas para que sean motor del desarrollo, proporcionando todo un conjunto de herramientas que promueven la participación en asuntos de interés público o colectivo .[[1]] En este sentido, los ciudadanos son aquellos que son reconocidos y se reconocen como sujetos de derechos y quienes hacen uso de ellos para construir una realidad social acorde a sus sueños.

Reconocer al ciudadano como un actor social que transforma espacios, interviene territorios en pro del interés y/o los sueños colectivos, implica la necesidad de modificar el pensamiento y la acción de las instituciones, organizaciones (públicas y privadas), gobernantes, grupos de la sociedad civil, entre otras; entidades que deben reconocer al ciudadano en su papel transformador. Para lograr ello, es necesario exigirles que desarrollen procesos educativos, sociales y económicos; que preparen y formen a los sujetos, en forma individual y colectiva para cumplir con el propósito real del Ciudadano: lograr la equidad y la justicia social. Todo esto se construye desde la diversidad y la diferencia, se convive con el conflicto, se aprende a resolverlo y se conciertan los intereses individuales y colectivos.[[ 2]]

Ser ciudadano implica contribuir en la construcción de la sociedad, el Estado y las instituciones públicas. Exigir derechos y cumplir deberes socialmente establecidos; usar nuestra capacidad de acción para promover escenarios donde se dignifique nuestra vida y la de los demás. Cuando actuamos como ciudadanos, dirigimos nuestras acciones de forma individual con el fin de construir y/o modificar ciertas necesidades, situaciones y escenarios colectivos; ejercer este papel involucra poseer autonomía y responsabilidad individual como colectiva “es necesario que las personas asuman de manera consciente su responsabilidad frente a sí mismas y frente al Estado del cual hacen parte, para que los mínimos de convivencia se establezcan bajo criterios de equidad y justicia social” .[[3]]

La formación de ciudadanos es un proceso permanente que debe iniciar desde los primeros años de vida, una tarea que debe ser realizada por la familia, la escuela, los medios de comunicación y el Estado, con el fin de desarrollar comportamientos, actitudes, habilidades y destrezas que hagan posible el respeto por el otro; el llegar a acuerdos consensuados, en donde los propósitos de pensar y actuar colectivamente se materialicen en nuestra vida cotidiana. Pero, que a su vez contribuyan a la transformación positiva de las estructuras sociales (el Estado, el Mercado, etc.). En donde los gobiernos, la empresa privada, etc, reconozcan a las personas como sujetos de derecho, participantes válidos e importantes para la construcción de un proyecto conjunto de sociedad, de Estado, de vida, que represente la pluralidad y la divergencia de la población, desde el reconocimiento y el respeto de la diferencia. «Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente», tal como lo cita una carta del pueblo UWA, pueblo indígena asentado en la Sierra Nevada del Cocuy.

La reflexión invita a cada uno de los habitantes del municipio de Suacha, a hacer efectivo nuestro rol de ciudadanos y desencadenar acciones en pro de nuestros sueños colectivos, construir una sociedad responsable con el otro y con nuestro entorno, haciendo uso de las organizaciones comunitarias, los movimientos sociales, parches, colectivos y grupos quienes deben dar inicio a la “transformación”.