Fue aprobada la ponencia de la iniciativa que modifica el funcionamiento de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores (CARE).

Se trata del proyecto número 45 de 2019 Senado, “por el cual se modifica apartes de la Ley 68 de 1993 y se dictan otras disposiciones”, radicado el 24 de julio del año pasado por el senador Antonio Sanguino, de la Alianza Verde.

Empezando su primer debate en la Comisión Segunda del Senado, la ponencia preparada por el propio Sanguino y el presidente de la Comisión, José Luis Pérez, de Cambio Radical, recibió ocho votos a favor y tres en contra.

Votaron a favor Sanguino, Pérez, Ana Paola Agudelo (MIRA), Emma Claudia Castellanos (Cambio Radical), Iván Cepeda (Polo Democrático), Jaime Durán (Partido Liberal), Feliciano Valencia (MAIS) y Berner Zambrano (La U); y en contra Ernesto Macías, Paola Holguín y Harold Suárez, los tres del Centro Democrático.

Sin embargo, el articulado no fue votado y se propuso conformar una mesa de trabajo con la Cancillería para estudiar más a fondo el contenido de la iniciativa.

Entre las modificaciones propuestas está el establecimiento de unas reuniones de seguimiento que pueden ser convocadas por la mayoría simple de los miembros en pleno de la Comisión para evaluar en la marcha el avance de la política exterior del país, o cuando las circunstancias, de ameritarlo y manifestarse así por la Comisión, lo requieran.

Sanguino explicó “a la fecha, el gobierno del presidente Iván Duque no ha convocado la Comisión de Relaciones Exteriores, de la que soy el único representante de la oposición, a pesar de las crisis diplomáticas que Colombia ha tenido durante su Gobierno”.

“El 7 de Febrero interpusimos una acción de cumplimiento para que se convocara. En mayo, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ordenó al Gobierno citar dentro de los próximos cinco días hábiles posteriores al fallo y ejecutar la sesión informativa del estado de la Comisión”, lo que todavía no ha ocurrido.

Otra transformación es que los expresidentes ya no tendrán asiento permanente, sino que serán invitados a las reuniones.

“Este proyecto tiene por objeto regular la composición y la actividad de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, para que haya mayor rigor en la política exterior de Colombia”, expuso Sanguino, anotando que “nosotros nos inclinamos por una tecnificación de la función pública y del asesoramiento diplomático, tal como lo hacen los estados del mundo que tienen políticas exteriores robustas de perspectiva de Estado. Ejemplo: países como Brasil, Chile y Argentina, los cuales han logrado avanzar en la profesionalización del servicio exterior, como en la tecnificación de la política exterior”.

La senadora Holguín consideró que la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores debe seguir siendo un órgano consultivo exclusivamente del Presidente y que él debe seguir decidiendo “cuándo los convoca y para qué temas. Dado esto, coincido con el concepto de la Cancillería, donde afirma que jurídicamente no es viable el proyecto y por eso, lamentablemente, tengo que anunciar que mi voto será negativo”.

Macías manifestó que “excluir a los expresidentes de la República no es conveniente, dado que los pasa de ser miembros permanentes a simples invitados, es decir, si el Presidente los quiere invitar o no. Diferente es, que alguno de ellos no asista a una convocatoria por algún tipo de circunstancia, pero excluirlos como lo hace el proyecto no es conveniente”.

Por su parte, Cepeda indicó que “política de Estado no quiere decir que las políticas tengan coherencia de un gobierno a otro, sino que trasversal u horizontalmente las ramas del Poder Público pueden tener participación en la determinación de asuntos tan importantes como la política exterior, por ello pienso acompañar este proyecto, y espero que también lo hagan otros colegas en esta Comisión”.

Tras considerar que se trata de un tema importante, la senadora Agudelo se acogió a la propuesta de “convocar una mesa con la Cancillería, dado que me preocupa el concepto jurídico y no quisiera que aprobemos algo que jurídicamente no sea viable, luego de haber escuchado dos posturas distintas, una del senador Sanguino y otra de la Cancillería”.

Fuente: El Nuevo Siglo.