Residuos y desechos que llegan al río Bogotá producen arsénico

Los contaminantes arrojados al río Bogotá conforman un ambiente propicio para que existan concentraciones de arsénico en diferentes tramos de dicha afluente.


A través de la metagenómica (estudio del conjunto de genomas de un determinado entorno), Sergio Latorre, egresado de pregrado de Ingeniería Agronómica de la U.N. y candidato a magíster en Microbiología de la Institución, se propuso estudiar algunas de sus comunidades bacterianas y de microorganismos, como las células procariotas.

“Los microorganismos tienen varios mecanismos de resistencia y expulsan el arsénico hacia el medio exterior como estrategia de supervivencia, mientras que otros usan el arsénico como forma de generar energía, es decir en su cadena de transporte de electrones, los microorganismos se han adaptado de manera muy versátil a muchos de estos ambientes, incluso extraen energía a partir del arsénico”, explica Latorre.

El investigador asegura que dentro de estas comunidades lo que más encontró fueron bacterias dado que tienen la capacidad de mutar, es decir, de adaptarse a los ambientes más rápido que otros organismos como por ejemplo los hongos u otro tipo de protozoarios.

Para Latorre, en Colombia existe preocupación debido al boom minero y explica que el arsénico es un elemento constitutivo de los minerales y que no representa toxicidad alguna, pero en el momento en que se hace la ruptura de la madre tierra, de la roca geológica se libera el arsénico, por eso debe existir alarma sobre esta situación.

De igual forma, comenta que es difícil tratar de medir el arsénico en el río debido a que los niveles son fluctuantes, sin embargo en verano suelen haber mayores concentraciones que en invierno.

“Las normas en términos de agua dictan que los niveles deben estar por debajo de las diez partes por billón, en algunas partes del río Bogotá se exceden estos niveles”, subraya.

Al mismo tiempo en ecosistemas estratégicos como el Páramo de Santurbán, por ejemplo, se han encontrado concentraciones altas de arsénico. Por eso, resalta el investigador, es importante empezar a monitorear este elemento porque en el país no es considerado como un metal pesado de importancia y suele pasar desapercibido.

Uno de los objetivos del grupo de investigación que lidera Latorre es identificar genes de resistencia al arsénico, sobre esa base sería posible pensar en aplicaciones biotecnológicas de acuerdo con dos tipos de enfoques: biorremediación, es decir modificar microorganismos para que quiten este contaminante de las aguas, de los suelos, de los sedimentos, entre otros.

El segundo enfoque es el del monitoreo del arsénico por niveles de detención muy bajos “la idea es que se pueda emitir alguna señal en el que nosotros podamos decir hay niveles importantes de arsénico, por lo tanto hay que monitorear ese sistema estratégico, pensamos tener unos desarrollos interesantes de aquí a un año”.

Ambiente contaminado

El río Bogotá es uno de los ambientes más contaminados de Colombia y ahora es motivo de estudio para determinar qué elementos pueden generar resistencia al arsénico que se encuentra presente en esta afluente.

Por ejemplo, entre Mosquera y Soacha (Cundinamarca) existen grandes extensiones de cultivos, muchos de ellos con un repertorio de más de 50 años de utilización intensiva de estos plaguicidas que contienen el arsénico como uno de sus elementos principales.

“Muchos de estos pesticidas están prohibidos en la legislación, pero todavía se siguen aplicando en varias partes de nuestro país incluidos los alrededores de la Sabana”, destaca el investigador.

Latorre expuso su proyecto durante el I Congreso Colombiano de Bioquímica y Biología Molecular cuya sede fue el Centro de Convenciones Alfonso López Pumarejo.

Fuente: Agencia de noticias UNAL

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