El creciente descuadre fiscal que presenta el Gobierno, cercano al 9% del Producto Interno Bruto (PIB), requiere con urgencia incrementar sus ingresos para poder reducir su deuda pública y externa. Este es el argumento que el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ha esgrimido para adelantar estrategias que le permitan al país disminuir este hueco.

Sin embargo esta necesidad, que no es cuestionada por ningún sector, debe ser cubierta casi inmediatamente. Para el efecto, el Gobierno decidió incursionar en dos caminos: uno la venta de la participación que el Estado tiene en ISA del 51,4% y que le representarían $14 billones, y el otro es adelantar una reforma fiscal o tributaria que le representaría otros $15 billones, casi 1,5% del PIB.

En la primera alternativa ya no existe duda que será Ecopetrol quien ponga el dinero y se quede con la participación mayoritaria de ISA. Pero en la segunda se abrió el debate de quienes están a favor y en contra, en medio de un panorama complicado, dado el impacto de la pandemia en las empresas y el alto desempleo, además que este es un año preelectoral.

Por ejemplo, el analista de Fitch Ratings, Richard Francis, señala que para estabilizar y reducir la deuda de manera sostenible, el Gobierno colombiano necesita aumentar los ingresos y requiere de reformas.

La deuda

Esto se debe a que antes de la pandemia el país tenía una relación del 45% en su deuda interna y que ahora se acerca al 61%. Esto es preocupante en el sentido que, el promedio de la relación PIB-deuda de los países con calificación BBB es del 53%.

Indica Francis que el compromiso del Gobierno en cuanto a un ajuste fiscal del 2% del PIB es poco creíble, y resalta que es mucho más factible un proceso progresivo en varias etapas, y que, si se aplaza una reforma fiscal para los siguientes años, Colombia perdería credibilidad.

El analista de Fitch Ratings aseguró que Colombia debe estabilizar y reducir la deuda de manera sostenible, por lo que deberá aumentar el ingreso y la única manera sería una reforma tributaria. “Es importante para nosotros tener claridad sobre cuál es la estrategia del Gobierno”, aseguró a la agencia Francis.

Además, hay una clara desviación entre Colombia y la media de los países con calificación BBB, que ahora es más cercana a 53%.

Francis cree que el déficit fiscal será de 7,5% este año y un 4,8% para el próximo año. Por esto, retrasar un año más una reforma sería malo para la credibilidad y la previsibilidad de Colombia.

«Un 2% del PIB en un año es mucho. No he visto un ajuste así en una reforma en casi ningún lugar. Es más realista un proceso de varias etapas».

De otra parte, los analistas del Banco Itaú consideran que no hay otra alternativa para incrementar los ingresos que una reforma. Señalan que los ingresos de la reforma tributaria que presentaría el Gobierno apuntan a 1,5% del PIB.

Según el viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, Colombia planea aumentar los impuestos y recortar el gasto para tranquilizar a los inversores y dar el mensaje que para el país es importante le la sostenibilidad de sus finanzas.

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