A pesar de que la ley estipula que una vez las constructoras terminen los proyectos de vivienda y antes de que comiencen a vender las casas y apartamentos, la Secretaría de Planeación deberá constatar que efectivamente las condiciones para vivir son óptimas y que los servicios públicos domiciliarios tienen que estar instalados, en Soacha se pasan este requisito por la faja sin que autoridad alguna haga lo necesario para hacerlo cumplir.


Es normal ver en casi todas las urbanizaciones y proyectos anomalías graves después de vender y habitar las viviendas. El descaro ha llegado a tal punto que, incluso, meses después de instaladas las familias, hay casas y apartamentos sin agua potable, baja presión en otros, no hay contadores ni servicio telefónico, los conjuntos cerrados sin encerrar, pasos peatonales sin adoquín, grietas en las paredes, shut de basuras al lado de los apartamentos, zonas comunes sin luz, en fin… un sinnúmero de irregularidades que la Secretaría de Planeación debería revisar y hacer cumplir, pero que hasta el momento no lo ha hecho.

El acuerdo 13 del 28 de abril de 2003 es claro en su artículo primero:

“La Secretaría de Planeación Municipal de Soacha será la dependencia encargada de ejercer la vigilancia y control de las actividades de construcción, enajenación y arrendamiento de inmuebles destinados a vivienda, dentro de la jurisdicción del municipio de Soacha, en coordinación con la Dirección de Apoyo a la Justicia”, además de ser la responsable de “elaborar el estatuto de vigilancia y control para la realización de dichas actividades”.

Lo anterior significa que, si bien es cierto son las curadurías las responsables de expedir las licencias de construcción, es la Secretaría de Planeación la que debe estar atenta y constatar si las constructoras cumplieron lo presentado en los estudios de prefactibilidad y lo prometido cuando recibieron el acto administrativo para iniciar la construcción del proyecto de vivienda.

Esto se traduce en que al momento de que la constructora empiece a vender las casas o apartamentos, la Secretaría de Planeación debe verificar si las viviendas son aptas para vivir dignamente y si la constructora cumplió a cabalidad. De no ser así, el secretario de planeación perfectamente puede prohibir la venta hasta tanto no se ofrezcan todas las garantías a los compradores.

“El problema aquí es que se mueve mucho dinero y nadie controla a las constructoras. Hacen lo que se les da la gana, atropellan al usuario y no cumplen con lo prometido al momento de la venta. Una vez uno compre, le entregan el apartamento sin agua y sin muchas de las cosas que prometieron”, explicó un propietario de la urbanización Maiporé.

“Aquí la pregunta es: ¿Cuánto dinero están moviendo para que Planeación se calle y no controle a las constructoras?”, preguntó un habitante de Parque Campestre.
Pero el vacío y las irregularidades vienen desde el comienzo. Al momento de otorgar las licencias, las curadurías omitieron requisitos indispensables como el pago de Plusvalía. Ahí nomás hay millones de pesos perdidos para el municipio. Sin embargo, aún con ese error, hoy en día el alcalde municipal puede suspender los permisos de venta y prohibir que se siga construyendo, hasta tanto no se subsanen las irregularidades.

“Hay que empezar a sancionar y el alcalde tiene todas las facultades para hacerlo ya, porque dichas urbanizaciones no han terminado los proyectos urbanísticos, es suspenderles las licencias de construcción y urbanismo, y los permisos de ventas, hasta tanto no corrijan todos los errores”, explicó el concejal de Soacha Martín Peñuela.

Si la alcaldía, a través de la Secretaría de Planeación no lo hace, ¿qué es lo que pasa? Para *Milciades Guerrero, propietario de una vivienda en el centro de Soacha, la situación es sencilla. “No hay interés del municipio en controlar a las constructoras porque-desde su parecer-se mueven millonarios recursos que evitan ejercer vigilancia y hacer cumplir la norma”.

Lo cierto es que a la luz pública se sabe que en Soacha hay irregularidades de todo tipo en lo que a vivienda se refiere, pero nadie hace ni dice nada. Pereciera que hay intereses desde la misma alcaldía en cuidarle la espalda a los constructores para que sigan cometiendo abusos y atropellos con quienes creen en sus promesas y se atreven a comprar vivienda, con la esperanza de garantizar un techo para su familia.

Basta con ir a cualquiera de los macroproyectos, planes parciales o proyectos de vivienda para comprobar que lo que importa es vender, a costas de engañar a cualquier cantidad de colombianos que buscan vivienda y que como inocentes caen en las falsas promesas de los constructores, con la complicidad de la alcaldía municipal y concretamente de la Secretaría de Planeación.

*Nombre cambiado