En el barrio Pradera primer sector sus habitantes esperan respuesta sobre la aprobación y construcción del salón comunal, pues la falta de este espacio ha impedido la ejecución de diferentes proyectos que brinden capacitación en nuevas formas de fomentar el trabajo y en la creación de micro empresas que puedan abrir puertas a muchos jóvenes del municipio.


En medio de las necesidades, desde hace seis años se ha venido gestionando la construcción del salón comunal del barrio, y seis meses atrás se comenzó la búsqueda de la documentación para ser incluidos en los proyectos del próximo año.

“El barrio pasa una gran necesidad. Es la falta del salón comunal, para lo cual ya se están haciendo las gestiones pertinentes; en estos momentos vamos en la mitad de la gestión, hasta ahora se solicitaron los planos actualizados y la reseña histórica del lote para poder asegurar la aprobación del mismo, en estos momentos se están manejando los conductos regulares esperando hacer las cosas bien para que nos presten la atención necesaria. La idea es no tener un salón comunal de puerta cerradas y que solo se abran para las asambleas, sino que sirva como un polo de desarrollo para ejecutar proyectos sociales que beneficien a los jóvenes, cursos de capacitación y orientación para la creación de microempresas, aprovechando que aquí en el barrio existen varios grupos interesados”, contó Nubia Díaz

Para la ejecución de los proyectos se buscará la colaboración del SENA y trabajos con ONG´s, pues creen que con estas entidades podrán alcanzar el objetivo y los recursos para ejecutar cualquier iniciativa que actualmente se tenga en la comunidad.

“La idea es que nos colaboren, pues este lote esta siendo utilizado como botadero de escombros y los jóvenes lo utilizan como espacio para el consumo de drogas; nosotros nos beneficiaríamos con el salón, pues tendríamos nuestro propio espacio para trabajar con los niños y realizar actividades con los adultos, este lote se está convirtiendo en un punto muy inseguro para las personas que entran o salen del sector, pues desde hace mas de 17 años ha estado desocupado y es un punto crítico por ser esquinero”, agregó Rufino Fernández, vecino del Barrio Pradera.

La ‘tarea’ de doña Nubia

Actualmente Nubia Díaz ofrece refuerzo escolar a los niños de su comunidad debido a los problemas de aprendizaje por los que pasan los estudiantes. Con esta actividad brinda un espacio donde los menores y jóvenes encuentran la solución y la guía para los trabajos y exámenes; ante la falta del salón, esta humilde habitante les abre las puertas de su casa para trabajar con ellos, ofreciéndoles el tiempo que necesitan, pues ve la falta de espacio para la ayuda que la comunidad infantil necesita.

“Tenemos la asesoría y el refuerzo escolar para que la juventud se concientice que tiene que formarse, porque en la situación actual de Colombia se está exigiendo calidad en las empresas, personal bachiller, donde se buscan valores y principios, que sepan qué quieren en la vida, sus objetivos, que tengan desde ya un proyecto de vida que les permita tener oportunidades en la parte familiar y social…

“La cobertura que se tiene en este proyecto social no solo incluye al barrio Pradera, sino también a los barrios que están al alrededor como Paraíso, El Altico, Cien Familias y otros. Los niños que conocen del proyecto vienen y se les asesora en las tareas, y se les refuerza en lo que son valores y principios, se trabaja también con los padres de familia tratando de concientizarlos de que los muchachos deben formarse, pues para muchos el estudio de los jóvenes es lo último en lo que piensan, se les inculca que un muchacho con estudio es un buen ciudadano en el futuro”, anexó Nubia.

La experiencia con la que cuenta para brindar estas capacitaciones, su larga trayectoria laboral como trabajadora social, con un curso de psicología para la investigación de la educación en Bogotá, su trabajo como docente de primaria y bachillerato por más de seis años y su amplio conocimiento profesional, le han enseñado diferentes formas de educar y de trabajar con la comunidad infantil y juvenil.

“Ella presta un servicio a toda la comunidad, nunca se había visto ese trabajo con los niños, el saber que tienen una profesora cerca, mis hijos han salido adelante gracias a la ayuda que ella les ha brindado, les colabora mucho, esperamos que la obra del salón se haga rápido para que los niños y jóvenes se puedan establecer ahí y cuenten con un espacio para trabajar, que tengan mejores condiciones, esperamos que esta vez sí sea un hecho”, dijo Marleny Gutiérrez, vecina del sector.

Paula Penagos, beneficiaria del trabajo de doña Nubia, finalizo diciendo: “siempre nos ha ayudado a hacer las tareas y nos asesora cuando no entendemos, desde hace seis años contamos con su ayuda. Los que viven en el barrio han logrado salir adelante, los profesores en el colegio saben que tenemos una tutora y nos felicitan porque los trabajos y tareas nos quedan bien, con ella logramos entender lo que se nos dificulta en el colegio, queremos que siga ayudando a mas niños, a los que tal vez se les dificulte entender”.

Con esta iniciativa, los vecinos de este sector sur oriental de Soacha esperan que en la administración municipal les colaboren con su proyecto social y les den una pronta respuesta para poder iniciar la construcción del salón y así emprender nuevas actividades con el fin de evitar la deserción escolar en los jóvenes del municipio.