Contaminación, ruido, desorden e inseguridad vial, son algunos aspectos que tiene molestos a los residentes de San Mateo porque no hay autoridad que controle estos lugares ni las actividades que se realizan allí.


Desde hace ya algunos años, los talleres de reparación de motos se han vuelto parte del paisaje visual que caracteriza a San Mateo, sin embargo, algunos de sus habitantes aseguran no querer que estos negocios permanezcan más allí porque causan un impacto negativo en el bienestar de la comunidad. Están ubicados en la calle 30 con carrera 9, zona considerada como residencial y no apta para este tipo de establecimientos.

“Estos talleres nos perjudican en primera instancia porque ocasionan contaminación visual y auditiva: Visual porque no le da un buen aspecto a San Mateo, y auditiva porque tras de que el ruido de los buses es alto, cada nada prenden esas motos para probarlas, así que exigimos algún tipo de control porque no es que queramos que dejen de trabajar, pero sí que lo hagan bajo unas medidas claras”, expresó el señor Francisco Jiménez, residente de El Bosque.

Además del ruido y el mal aspecto, hay algunos trabajadores que de acuerdo a lo señalado por la comunidad, arrojan por las alcantarillas el aceite que los vehículos emanan de sus motores, contaminando y tapando los desagües existentes en esta parte de la comuna cinco, por lo que en ocasiones las alcantarillas rebosan el límite de agua y ésta se sale de ellas, sobre todo en épocas de lluvias.

“No quiero decir que los tengan que dejar sin trabajo, simplemente propongo que los reubiquen para que ni ellos ni nosotros nos perjudiquemos, recordemos que esta es una zona residencial y sí, hay comercio, pero no como para que estos talleres tengan que estar al lado de un restaurante, una panadería o una pañalera, por ejemplo. Además hay colegios por aquí cerca y los estudiantes también se ven afectados porque estas motos ocupan el espacio público”, dijo Hernán Niño, líder comunal del barrio Junín.

Y es que como si fuera poco, algunas personas denuncian que en ocasiones también se prueban y se reparan las motocicletas en plena vía pública, es decir que se ponen a andar a los vehículos a altas velocidades en la calle o colocan sus motores a rugir sin que haya control alguno por parte de la policía que, de encontrar a algún individuo realizando este tipo de actividades, tendría que aplicarle una sanción severa.

“Yo sé que las calles están llenas de huecos, pero eso como que no les importa a las personas encargadas de arreglar las motos porque uno a veces escucha los ruidos de los motores en la noche como si estuvieran haciendo piques o algo así, de milagro que no ha pasado algo grave porque; ahí sí se habrían puesto pilas”, indicó otro habitante de San Mateo, quien prefirió guardar su identidad por seguridad.

Finalmente, la comunidad solicita que las Secretarías de Salud y Gobierno opten por tomar los correctivos necesarios para mitigar los daños que estos establecimientos causan en el barrio, porque no ven con buenos ojos que unos pocos individuos se lucren a costa de la salud pública y la invasión al espacio público.