Jorge Muñoz fue el colombiano condecorado el pasado 4 de agosto por el presidente de los Estado Unidos Barack Obama con la medalla presidencial al ciudadano en reconocimiento a su ayuda diaria a inmigrantes necesitados de la ciudad de New York.


pavco-1.jpgLa historia de Muñoz y su labor con los inmigrantes necesitados de New York comenzó hace seis años mientras conducía el bus escolar, fuente de sus ingresos. A mediados del 2004, durante una de sus rutas, notó que en una procesadora de alimentos estaban llevando comida a la basura. “Cuando vi que la iban a botar inmediatamente paré, me bajé y pedí que me la regalaran, luego me puse a buscar familias que la necesitaban”. Aquí comenzó su verdadera historia.

Jorge Muñoz es un colombiano nacido en Palmira (Valle) el 23 de Marzo de 1964 pero criado en Pereira, ciudad donde estudió hasta los 9 años. Posteriormente regresó a su pueblo natal y allí terminó el bachillerato; por esa época su madre ya se había ido para los Estado Unidos, pero Jorge se quedó a prestar el servicio militar. “Luego emigré yo también porque mi mamá mandó por nosotros; allí comenzamos a estudiar, mi hermana se graduó en Sistemas y procesamiento de datos y hoy trabaja con el gobierno, en New York; yo hice una carrera intermedia en mantenimiento de aire acondicionado y calefacción, pero por problemas de salud no pude seguir. Opté entonces por sacar el pase para manejar bus porque me gusta estar en contacto con la gente, estar en la calle, claro que hubiera podido estar en lo que me gustó siempre que fue pilotear un helicóptero, pero ya había invertido mucho tiempo en una carrera intermedia y lo de los helicópteros costaba un infierno de plata , entonces fue cuando saqué la licencia de conducir”, explicó.

Jorge dice que si no hubiera sido así, seguramente su vida sería otra y no estaría todas las noches al frente de inmigrantes repartiendo comida. “Esa misma procesadora de alimentos hoy me sigue donando ocho bandejas de comida, dos canastas de leche que equivalen a unos 8 ó 10 galones, dos cajas de jugo de naranja y de manzana, una caja de frutas, una caja de galletas y pan. Hoy, seis años después veo que fue el señor el que me entregó esa misión”.

Pero ese sólo fue el punto de partida. Luego de entregar las primeras comidas tuvo un encuentro con un joven jornalero colombiano, quien le explicó que sólo comía los días en que encontraba trabajo. Jorge empezó a repartir comida en una esquina de la ciudad de Queens en New York, en principio únicamente los Sábados, luego los Lunes, Miércoles y Viernes, y al poco tiempo asistía los siete días de la semana. Al comienzo eran 10 personas, luego 30, 50 y ahora le suministra alimento hasta 160 personas por día.

Este colombiano cuenta que los primeros cuatro años de labor social y humanitaria fue necesario destinar parte del sueldo de su mamá, del suyo y el de su hermana para completar las comidas porque el apoyo no era suficiente. Su heroica causa le permitió ser entrevistado por el New York Times, periódico que le puso el sobrenombre de “An Angel in Queens” (Un Ángel en Queens) y de ahí en adelante, la labor silenciosa de este colombiano que pertenece al Movimiento MIRA, logró reconocimiento de muchos medios. Una de las más importantes condecoraciones fue otorgada por la cadena internacional CNN, quien anualmente elige 10 personas alrededor del mundo y los nombra “Héroes”. Jorge llegó a los 10 finalistas entre más de 9.000 personas, siendo el único latino.

Sin embargo ese sacrificio tuvo un costo económico muy alto. Por esa época, cuando los medios comenzaron a interesarse por su labor, Jorge debía más de 15 mil dólares en su tarjeta de crédito. Claro que con el correr de los días fueron aumentando las donaciones para el cumplimiento de su misión.

Su equipo de apoyo

“Somos tres personas en casa y ocho afuera que son las que me ayudan a repartir. Aquí hay dos mexicanos que estaban en la calle, me los llevé y ellos son los que adelantan la comida, junto con una señora miraista (del movimiento MIRA) que es la que cocina cuando yo estoy trabajando”, agregó.

La comida que Muñoz reparte semanalmente cuesta alrededor de 750 dólares, de los cuales 120 son de su sueldo. “Diariamente se requieren 22 libras de arroz (hay que cocinarlo en dos ollas), 50 libras de pollo al horno (hay que usar el horno de mi hermana y el mío); uno de los muchachos se encarga de arriba y de abajo, el otro tiene que hacer 150 tazas de café helado de 10 onzas, hay que preparar 200 piezas de pan y la sopa para 60 personas”.

Los inmigrantes que noche a noche reciben comida son ecuatorianos, mexicanos, centroamericanos y unos diez colombianos, la mayor parte jornaleros expuestos al peligro. “Son personas que están llegando de otros estados porque en New York creo que eso no se da, hay antecedentes que muchos de los que gobiernan aquí son descendientes de inmigrantes, esta capital es considerada como un santuario para ellos. Acá es normal ver que alguien llegue en una camioneta a buscar dos ayudantes para limpiar escombros y se le montan 20 o 30 a la brava; ellos salen corriendo detrás de los carros a conseguir trabajo”.

Un día normal para Jorge

“Me levanto a las 5:15 a.m, 6:30 ya he desayunado y bañado, luego me monto al bus, a las 7:00 recojo los primeros niños, a las 9:00 termino la ruta en la escuela y luego en mi camioneta llevo agua, pan y lo que tenga, lo reparto por la mañana; 11:30 ó 12m ya he terminado, me dirijo a sitios grandes de abastos para comprar lo que me haga falta: vasos, tenedores… Sobre las 12:30 del día llego a mi casa, me tomo un plato de sopa, un café y salgo para mi trabajo a eso de la 1:30 p.m. Tipo 5:00 p.m regreso a mi casa, ya los muchachos han adelantado parte de la comida, están empacando, entro a apoyar, empacar, a hacer café o preparo el pan; a las 7:00pm salgo para mi iglesia, a las 9:00 termina el servicio y a las 9:30 comienzo a repartir la comida. Sobre las 11:15 terminamos, a las 11:30 llego a mi casa y a las 12 de la noche a dormir. La rutina se repite todos los días, con la diferencia que los domingos me levanto sobre las 6:30 a.m, porque la donación de pan, buñuelos, etc es diaria, entonces toca salir”, reveló.

Jorge recibe apoyo de su movimiento, ya que las donaciones de pan de bono y pan de queso son diarias y hay que tener un chofer y un conductor. “En esas panaderías cierran a las 10:10 p.m y todo lo que les queda me lo entregan. A los restaurantes hay veces va el conductor de Mira, otras voy yo, eso es más que todo los martes en la tarde y los miércoles en la noche. Las comidas ahí mismo las distribuyo, pero los buñuelos me los llevan a donde yo reparto y eso me sirve para el otro día por la mañana, se dan con café, te helado, agua, soda o gaseosa”.

‘El ángel de Queens’ permanecerá en Colombia hasta finales de este mes, pero aún así su labor con los inmigrantes desprotegidos continúa día a día. “Anoche hablé con mi hermana y me dijo que había llevado 149 comidas, pero como las dos panaderías donan comidas completas, entonces lo que hacemos es vaciar esa comida en una bandeja grande de aluminio y repartirla. En este caso se sacaron 15 comidas extras para los que llegaron de más. El lunes por ejemplo nos pasó algo similar; eran las 11:15 p.m y ya nos íbamos, en ese entonces llegaron 8 jornaleros que no les pagaron, les cogió dos horas llegar a la esquina a comer, llegaron sudados y cansados, entonces me dijeron: Colombia, no nos deje así porque hoy nos robaron el sueldo; yo conté ocho y le dije a mi hermana que comprara cuatro órdenes de comida china, que es arroz frito con 4 alas de pollo, cada uno alcanza perfectamente para dos personas. Se compraron junto a una gaseosa litro y listo. Pero para hacer esto, yo siempre llevo 20 dólares con el fin de no dejar sin comida a nadie”.

La Medalla Presidencial

feria-1-2.jpgLa labor de Jorge Muñoz fue reconocida por el presidente norteamericano Barack Obama el pasado 4 de agosto con la Medalla Presidencial al Ciudadano por su trabajo incansable con inmigrantes necesitados en ese país.

En la ceremonia, que se cumplió en Washington, se le reconoció a este colombiano con la segunda distinción más alta que entrega los Estados Unidos, por darle de comer todos los días, literalmente, a 160 inmigrantes indocumentados pobres en Nuevaimg-20171129-wa0014.jpg York, muchos de los cuales viven en condiciones muy deplorables.

Muñoz reside en New York con su mamá, su hermana, un sobrino y con los dos mexicanos que lo apoyan en su labor. Es tan comprometida su tarea por dar alimento a los inmigrantes pobres que poco es el tiempo que dedica para él. “La última película que yo vi en un teatro fue una que se llama 300, y de de vez en cuando veo una en mi casa”.

Jorge Muñoz se considera un hombre creyente, afortunado y piensa que su misión es la de servir. “Ante todo Dios y muy orgulloso de ser colombiano; mire a dónde lo pone a uno el señor, a servir y sacar un poquito la cara por el país”, concluyó.